
Seis municipalidades vetaron fiestas y desfiles; el debate sobre libertad de expresión y Estado laico se intensifica
La prohibición de Halloween en al menos seis municipalidades de Honduras escaló al Congreso con una propuesta para vetar disfraces y decoraciones en centros educativos, en medio de un debate sobre conservadurismo, libertad de expresión y tradiciones religiosas.
Las autoridades de San Juan (suroeste) y La Libertad (noroeste) justificaron la medida con argumentos religiosos: la primera no extenderá permisos para eventos que promuevan «el terror y prácticas diabólicas», y la segunda rechazó «símbolos como brujas, fantasmas y monstruos vinculados a lo oculto». Los centros comerciales deberán abstenerse de vender artículos alusivos y los infractores serán multados.
La diputada opositora de izquierda Dunia Jiménez planteó en el Congreso prohibir los concursos de disfraces, decoraciones y actividades recreativas en los centros educativos, al considerar que no contribuyen a los valores espirituales, éticos y morales en la formación de los hijos. La iniciativa se suma a una serie de medidas de corte conservador impulsadas por el gobierno hondureño.
En Honduras, de población mayoritariamente cristiana, Halloween no está arraigado, pero ha ganado popularidad entre los jóvenes en los últimos años. La discusión refleja una tensión regional: mientras en México y otros países latinoamericanos la Víspera de Todos los Santos tiene fuerte arraigo cristiano, en Estados Unidos la festividad es masiva y su influencia cultural se expande.
La historiadora y gestora cultural Naydeli Alvarado advirtió a la que «no se debería sancionar a quienes celebran de forma privada porque están atentando contra el Estado laico y se le coarta la libertad al ciudadano». Algunos sectores perciben los esfuerzos por impedir los festejos como una violación a la libertad de expresión, un debate que resuena en toda la región.










