Todos los que mantienen, sostienen e insisten contradecir el “status Quo” de los presentes dueños del planeta y lo hacen en la actualidad a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación de masas, deben ser conscientes de los riesgos que corren y el poder al que se enfrentan.
Los prejuicios, el sesgo y la discriminación siempre han existido, pero nunca antes como hoy en día, las personas en cualquier lugar del planeta, están siendo segregadas y amenazadas desde su intimidad, a partir de su forma de pensar, de su disentir con el sistema económico y político actual en sus relaciones sociales, consideradas intimas e individuales.
En el caso de nuestro hemisferio, empresas estadounidenses como Amazon, Microsoft, Apple, Palantir, Experian, etc. A través de las redes sociales Facebook, Instagram, WhatsApp, etc. Generan informaciones muy particulares, de manera individual sobre relaciones sociales, gustos, comportamientos e intereses y “cualquier tipo” de comunicaciones personales, aunque digan “cifrado de extremo a extremo”.
Mas allá de los gustos y el mercado, también pretenden controlar, someter, perseguir y acosar a todo aquel que de alguna manera disienta o piense diferente en relación a lo que el sistema actual plantea como normal y establecido.
Los que dominan la economía y política mundial nos han mentido, engañado y dividido siempre con el mito de los comunistas/socialista, capitalistas, los buenos y los malos.
Personas que, sin dejar de ser capitalista o comunista/socialista entienden que, otra realidad diferente a la existente es posible. Por ejemplo, que puede haber una mejor distribución de los beneficios y las riquezas que los obreros producen a través de las empresas y los negocios sin que esto riña con el libre mercado, la inversión y la creación de riquezas.
Que también es posible un planeta sin intervenciones militares o de cualquier tipo, sin guerras, por el simple hecho de ser más débil, pensar diferente o tener recursos que la otra nación, más poderosa, ambicione o cualquier otro pretexto que se quiera esgrimir para robar o saquear a otro país.
No obstante, todo parece indicar en lo que resta del presente siglo, con el avance de las tecnologías y el manejo monopólico de estas grandes empresas, citadas anteriormente que, el cerco y asedio a quienes disientan, será cada vez más estrecho, más sesgado, más íntimo, más peligroso.
Resta decir, para quienes asuman la responsabilidad de disentir aún a sabiendas de estos peligros, lo hagan también sin miedo y sin pedir permiso, lo hagan sin esperar que más personas sigan muriendo por el hambre, las guerras o las enfermedades derivadas de la injusta realidad actual.
Lo hagan de frente, con la cara al sol y la frente en alto, ahora más que ayer, hay que hacerlo más conscientes del peligro, pero también más comprometidos, ahora más que nunca, antes que sea demasiado tarde para ese gran sueño que todavía existe, de que “es aún posible un mundo mejor”, con más amor, menos guerras y más justicia…
Autor: Ebert Gómez Guillermo.










