Obra de 50 años beneficiará a 35,139 personas y marca tendencia en infraestructura hídrica nacional.
El director del INAPA, Wellington Arnaud, dio el primer palazo a la ampliación del acueducto múltiple Baitoa-Taveras, en Santiago y La Vega, con una inversión de RD$995,035,756.59. La obra, esperada por más de cinco décadas, simboliza un avance clave para el acceso universal al agua en República Dominicana.
Con la presencia de la gobernadora de Santiago, Rosa Santos, y varios diputados, el INAPA dejó iniciado oficialmente el proyecto que incluye una planta potabilizadora de filtración rápida de 100 litros por segundo, 143.51 kilómetros de tuberías y 8,126 acometidas. La obra busca resolver el déficit histórico de agua potable en los municipios de Baitoa y Tavera.
El director ejecutivo del INAPA, Wellington Arnaud, afirmó que «desde el inicio estamos enfocados en proveer de agua potable en cantidad, calidad y presión, a cada hogar dominicano». Esta declaración se enmarca en la tendencia nacional de fortalecer la infraestructura hídrica, un tema clave para el desarrollo sostenible del país y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La obra no solo impacta a las comunidades locales, sino que envía una señal al sector turístico y a la diáspora dominicana: el país avanza en la garantía de servicios básicos. Además, se instaló una comisión de veeduría integrada por autoridades y sociedad civil para asegurar la transparencia en la ejecución, un modelo que puede replicarse en otras regiones.
El comunitario Pedro Ángeles Pérez expresó su satisfacción: «teníamos cincuenta años esperando y esta obra representa salud y bienestar para nuestras familias». La ampliación del acueducto Baitoa-Taveras se suma a otros proyectos hídricos en el país, posicionando a República Dominicana como un referente en la gestión del agua en.
Las obras incluyen tres nuevos depósitos reguladores de 2,800 m³, 500 m³ y 800 m³, así como estaciones de bombeo y líneas de impulsión. Con esta inversión, el Gobierno de Luis Abinader busca cerrar la brecha de acceso al agua potable, un desafío que también enfrentan otras naciones de la región, lo que convierte esta iniciativa en un caso de estudio para América Latina.











