Hernández: la escuela está pensada para el pasado y necesita reforma urgente
Santo Domingo.- El exministro de Educación, Ángel Hernández, lanzó una advertencia que trasciende fronteras: los libros de texto dominicanos impresos hace apenas dos años ya son obsoletos ante el avance de la Inteligencia Artificial. La escuela dominicana, dijo, no se mueve al mismo ritmo que el conocimiento.
Durante una entrevista, Hernández señaló que «el desarrollo del conocimiento va a un ritmo nunca pensado» y que «la dinámica de la escuela hoy va a un ritmo más lento que la dinámica de la sociedad». En un mundo donde la IA permite generar textos en segundos desde un celular, la educación tradicional queda rezagada, un fenómeno que afecta a países como República Dominicana.
El exministro, quien dirigió el Ministerio de Educación de 2022 a 2025, afirmó que «la escuela está pensada para el pasado, en realidad», y extendió su crítica a la formación docente. Los materiales educativos, como los libros impresos hace dos años, no capturan la realidad actual, lo que evidencia la brecha entre el sistema educativo y las tendencias globales.
Aclaró que el problema no es exclusivo de las escuelas públicas, sino que responde a la velocidad del conocimiento impulsado por la IA. Esto obliga a una revisión constante del currículo y los materiales, una necesidad que también enfrentan los sistemas educativos de la región y del mundo, incluida la diáspora dominicana que sigue estos debates desde el exterior.
Hernández insistió en la urgencia de una reforma educativa y mencionó que durante su gestión impulsó algunas. También señaló que muchas ordenanzas del Ministerio de Educación, válidas en su momento, hoy deben ser replanteadas para alinearse con las demandas del siglo XXI.
Sobre las expectativas sociales, dijo que «a la escuela le piden mucho», pero que no puede resolver todos los problemas del país. «La escuela tiene que valerse de la familia, necesariamente», afirmó, recordando que la escuela cumple hoy un rol que antes pertenecía a la familia. En un contexto de transformación digital, esta reflexión se convierte en un llamado a repensar el pacto educativo nacional e internacional.











