Experto sostiene que Maradona se negó a ser atendido y que los médicos no pudieron actuar
El médico clínico José Antonio Maya declaró este jueves en el juicio que los signos de alarma que podrían haberse detectado antes del fallecimiento de Diego Armando Maradona requerían que el astro fuera revisado, pero no se dejó. Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, debido a una insuficiencia respiratoria y un paro cardíaco.
Maya, perito de Leopoldo Luque, principal acusado de la muerte del legendario exfutbolista argentino, dijo en el juicio que «Maradona se murió de golpe y no hubo alternativa. Las cosas que podían haberse detectado exigían mínimamente que el médico pudiera verlo». Y añadió: «Lo que pudo haberse manifestado ahí es el principio de autonomía. No es culpa de Maradona, es responsabilidad de Maradona».
El principio de autonomía en salud es el derecho de toda persona a decidir de forma libre, voluntaria e informada sobre su propio cuerpo y los tratamientos médicos que recibe.
El 18 de noviembre de 2020, una semana antes de la muerte, Maradona echó a su médico de cabecera, Leopoldo Luque, y también al médico clínico contratado por Swiss Medical, Pedro Di Spagna, y al nutricionista Luciano Spena. A lo largo del juicio numerosos testigos describieron al astro como «un paciente difícil».
Maya negó que Maradona fuera un paciente con riesgo cardíaco o que tuviera alguna patología del corazón. «En el 2000 dijeron que la cocaína había producido una miocardiopatía irrecuperable, pero en el 2007 dijeron que su corazón estaba sano», matizó. La junta médica interdisciplinaria creada en 2021 concluyó que el accionar de los médicos fue «inadecuado, deficiente y temerario», en un informe que Maya firmó en disconformidad y acompañó con un documento propio.












