Susi Pola Creado: 09.06.2026 | 09:50 Actualizado: 09.06.2026 | 09:50 Terminamos mayo con la sensación de derrota frente al fenómeno de la Violencia de Género contra las Mujeres y Niñas (VGCMN), y empezamos el mes de junio con el feminicidio de una joven mujer embarazada.
Se trata de un grave problema asociado a nuestro imaginario sociocultural, establecido y estructurado alrededor de mitos y estereotipos arraigados , en cuyo centro se encuentra el dominio irracional y avasallador de una masculinidad hegemónica que mantiene su ruta de dolor y muerte.
Al comenzar junio, recordamos que la igualdad no significa que todas las personas debamos ser iguales, sino que tengamos garantizados por igual los derechos, la dignidad y las oportunidades, reconociendo y respetando la diversidad para, entonces, hablar de equidad.
Y para las anotaciones de tanto discurso , la equidad y la democracia son conceptos interdependientes cuya labor principal, hoy más que nunca, es modificar barreras históricas estructurales, de género y económicas para que las minorías y los grupos marginados tengan representatividad real y acceso pleno a la justicia.
Opinión Ramon Mercedes Y junio nos habla de eso porque es el Mes del Orgullo LGBT +, período en el que se reflexiona sobre el prejuicio sexual y la homonegatividad que anulan a grupos de una ciudadanía diversa que, sin embargo, producen y aportan al conjunto de la nación, aun sufriendo la discriminación injusta y criminal de la que son objeto.
A nivel mundial, alrededor del 10 % de la población, es decir, unos 830 millones de habitantes, tiene una orientación sexual distinta de la heterosexual, que la cultura patriarcal , apoyada y reforzada por creencias e ideas tradicionales, considera “normal”.
En la República Dominicana, serían casi 1.7 millones de habitantes.
Y esos datos, afectados por las barreras culturales que distorsionan las estadísticas, nos indican que muchas personas continúan ocultando su verdadera identidad por miedo a ser rechazadas, despedidas de sus empleos o incluso excluidas de sus entornos familiares.
Además, y precisamente en nuestra realidad , las ideas de las iglesias católica y cristianas, sobre todo por su influencia histórica en la población, moldean una opinión pública contraria a la diversidad sexual y, ante la ausencia de leyes que protejan activamente contra la discriminación por este motivo, muchas personas optan por callar.
En 2021, el estudio “ Enfoque en la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en la República Dominicana”, publicado por el Barómetro de las Américas de LAPOP, reveló que el 81.8 % de las personas en el país rechazaba esta posibilidad, mientras que apenas el 18.2 % la aprobaba.
Por eso, comenzamos junio pensando que la igualdad en términos de identidad y orientación sexual sigue siendo una cuestión de justicia.
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