Nelson Bautista alerta que el régimen de consecuencia no llega a quienes ordenan la depredación
Santo Domingo.- La persecución de delitos ambientales en República Dominicana enfrenta un problema estructural que, según el ambientalista Nelson Bautista, permite que los principales responsables permanezcan fuera del alcance de la justicia mientras las consecuencias recaen sobre los niveles más bajos de la cadena. La denuncia se produce en el contexto del nuevo enfoque gubernamental sobre el terrorismo ambiental.
Bautista puso como ejemplo los casos de extracción ilegal de agregados. Explicó que cuando las autoridades detienen un camión sacando arena de un río, con frecuencia termina procesado el chofer, mientras que el propietario del vehículo o quien contrató el servicio no necesariamente aparece. ‘Necesitamos como país que el régimen de consecuencia se aplique sin falsos positivos, sin que sea siempre el eslabón más débil de la cadena el que termine pagando las consecuencias’, afirmó en Esto No Tiene Nombre.
La crítica se extiende a la tala y quema de bosques. Señaló que en algunos casos se detiene a la persona que ejecuta la acción, pero no se identifica a quien ordenó la intervención o al propietario del terreno. Para Bautista, esa dinámica debilita la persecución de los delitos ambientales porque castigar únicamente al último eslabón no desarticula las estructuras que se benefician de la depredación.
El ambientalista planteó que las investigaciones deben alcanzar a quienes, desde posiciones de responsabilidad, permitan por acción u omisión que ocurran daños ambientales. ‘Mientras esto no ocurra, vamos a seguir batallando en los tribunales con un alto nivel de desgaste sin consecuencias tangibles’, advirtió.
Su planteamiento coincide con el debate abierto por el nuevo enfoque del Gobierno sobre el denominado terrorismo ambiental: más allá de endurecer las penas, sostiene Bautista, el desafío será lograr que la justicia llegue hasta quienes realmente se benefician del daño ambiental.










