EL NUEVO DIARIO SANTIAGO. – A pocos metros de nuevas pistas preparadas para recibir competencias internacionales, todavía existen espacios de La Barranquita donde el tiempo parece haberse detenido.
El asfaltado de sus calles internas, la seguridad y algunas obras de remozamiento han cambiado parte de la imagen del complejo, pero permanecen pabellones pendientes de terminación, áreas que requieren mantenimiento, escombros y aceras que todavía esperan intervención.
La escena resume la realidad de uno de los principales complejos deportivos de Santiago: La Barranquita no está muerta, pero tampoco ha recuperado completamente el esplendor para el que fue concebida.
El sueño que nació en 1986
Para entender su importancia hay que regresar a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago 1986. La Barranquita fue concebida para trascender aquella competencia y convertirse en un espacio permanente para la formación deportiva del Cibao.
La inversión reportada para su construcción fue de RD$42.6 millones de la época. Entre las personas vinculadas a aquella visión estuvo Hans Hieronimus, uno de los pioneros relacionados con la creación del complejo.
Pappy Pérez, destacado cronista deportivo y director del Departamento de Deportes del Ayuntamiento de Santiago, participó en la selección de los terrenos y en la definición de las obras. Para él, la idea original todavía conserva vigencia:
“La intención era crear ahí el pulmón del deporte del Cibao”.
Sin embargo, después de 1986 comenzaron años de deterioro marcados, según Pérez, por militarización de espacios, sustracción de equipos, fenómenos atmosféricos y utilización de áreas para alojar damnificados.
Su diagnóstico no responsabiliza exclusivamente a un gobierno.
“Todos los gobiernos que han estado en la República Dominicana después de 1986 tienen responsabilidad con ese abandono que tiene la instalación”.
También incluye al movimiento deportivo:
“Creo que, en sentido general, todos somos culpables”.
El boxeo perdió su casa
Miguel Martínez, presidente de la Asociación de Boxeo de Santiago y miembro de la Federación Dominicana de Boxeo, recuerda cuando el pabellón de boxeo tenía actividad constante.
“Nosotros como boxeo duramos alrededor de cuatro años, que se realizaba una cartelera de boxeo todos los lunes en el pabellón de boxeo”.
Hoy la situación es diferente.
“Nosotros no tenemos donde hacer actividades”.
Martínez estima que el deterioro ha afectado al boxeo en alrededor de un 80 %, valoración basada en su experiencia al frente de la disciplina. Pero uno de los elementos que más lamenta es la desaparición del ring:
“Ahí había un ring, como digo, había un ring, pero el ring desapareció”.
El dirigente considera que La Barranquita podría volver a ser un centro de concentración para boxeo y otros deportes de combate como judo, karate, taekwondo y lucha.

Una recuperación que todavía está pendiente
Sería injusto afirmar que el complejo permanece completamente abandonado.
En noviembre de 2021 se inició una primera etapa de remozamiento con una inversión anunciada de RD$90 millones, destinada a diferentes pabellones y áreas de seguridad, además de trabajos de asfaltado y alumbrado.
Posteriormente se han realizado nuevas intervenciones. Entre las áreas señaladas se encuentran tenis de mesa, combate, voleibol, gimnasia y boxeo.
El asfaltado de las vías internas representa uno de los cambios más visibles. También ha mejorado la seguridad.
Pero la recuperación no es uniforme.
Durante el recorrido realizado para este reportaje todavía se observaron áreas verdes que requieren poda, puntos donde la recogida de basura necesita mayor frecuencia, escombros y aceras pendientes.
Además, un contrato registrado en el sistema de Compras Dominicanas contempla RD$27.33 millones para trabajos relacionados con aceras, contenes y caminerías del complejo.
Juan Vila: “No te imaginas lo triste que estoy”
Juan Vila, viceministro de Deportes para la región Norte y protagonista del tenis de mesa dominicano en Santiago 1986, reconoce que los trabajos han sufrido retrasos.
“Claro que sí, ha sido una gran preocupación nuestra, lamentablemente se han retrasado los trabajos de gran manera”.
Vila identifica entre las áreas intervenidas tenis de mesa, combate, voleibol, gimnasia y boxeo.
Sobre la situación actual del complejo, su reacción refleja también un vínculo personal con el lugar:
“No te imaginas lo triste que estoy”.
La recuperación también ha tenido que enfrentar disputas por terrenos. En 2024, el Estado informó haber recuperado judicialmente 14,768.35 metros cuadrados vinculados al complejo.
Mientras tanto, nuevas pistas de BMX Racing y Mountain Bike muestran el potencial que todavía conserva La Barranquita y han permitido que Santiago vuelva a recibir competencias de alto nivel.
Cuando los niños terminan entrenando en la calle
Quizás ninguna declaración explique mejor la dimensión humana del problema que la de Tony Estrella, entrenador de patinaje. Ante la falta de una pista adecuada, cuenta que algunos niños han dejado de entrenar y que otros deben hacerlo en la calle, algo que genera temor entre sus familias.
Cuando un niño deja de entrenar porque no existe un espacio seguro, la consecuencia no aparece en ningún presupuesto.
Se pierde continuidad, formación y posiblemente talento.
Eso conecta directamente con una de las reflexiones más fuertes de Pappy Pérez:
“Esa pista de atletismo que está semidescuidada estuviese produciendo no un solo corredor, ganador de los 100 metros, sino muchos corredores capaces de lograr medallas”.
El deterioro de La Barranquita también puede medirse en las oportunidades deportivas que Santiago y el Cibao han dejado de generar. Cada disciplina que pierde un espacio adecuado reduce las posibilidades de formar atletas capaces de representar a la región y subir al podio.

El reto no es solamente reparar
La pregunta que queda después de recorrer La Barranquita no es si debe recuperarse.
Eso parece estar fuera de discusión.
La pregunta es cómo garantizar que la recuperación sea permanente.
Pérez propone un patronato funcional, con presupuesto, seguridad y personas que trabajen diariamente por el complejo. Martínez reclama espacios adecuados para el boxeo y los deportes de combate. Vila reconoce los retrasos y señala las áreas que están siendo intervenidas. Estrella pide una pista donde los niños puedan entrenar sin exponerse en la calle.
Son cuatro voces diferentes, pero todas terminan hablando de lo mismo: La Barranquita necesita volver a tener vida deportiva permanente.
Porque reparar una instalación y dejarla nuevamente sin uso sería repetir la historia.

El pulmón todavía respira
Cuarenta años después de Santiago 1986, La Barranquita todavía conserva el potencial para convertirse nuevamente en el gran pulmón deportivo del Cibao.
Están las nuevas pistas de BMX y MTB, el asfaltado, la seguridad, los pabellones intervenidos y los terrenos recuperados. Pero también permanecen obras pendientes, espacios que necesitan mantenimiento y disciplinas que todavía esperan condiciones adecuadas.
El verdadero rescate no será que el complejo vuelva a verse como en 1986. Será que vuelva a producir lo que Santiago soñó cuando decidió construirlo: atletas, oportunidades y sueños para toda una región.
Ese será el día en que el pulmón deportivo del Cibao vuelva a respirar a plenitud.











