El 23 de julio, la Dirección General de Impuestos Internos presentó ante la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) el balance de su modernización tributaria: 33 trámites simplificados, 68 requisitos eliminados y más de 140 procedimientos adicionales en revisión. Entre los anuncios también figuró el crecimiento de DIGI, el chatbot institucional que solo en junio registró más de 150,000 interacciones.
Las cifras describen algo más que una mejora en la atención al contribuyente. La administración tributaria dominicana está migrando hacia un modelo cada vez más digital y trazable. Entre enero y julio de 2026, los contribuyentes inscritos como emisores electrónicos pasaron de 23,686 a 76,762, más del triple en seis meses. Para esa misma fecha, la DGII ya había recibido más de 1,859 millones de comprobantes fiscales electrónicos (e-CF) emitidos satisfactoriamente.
La velocidad de la administración ya marca el ritmo
El contraste está en cómo operan todavía muchas empresas dominicanas. Mientras la DGII simplifica trámites y amplía su infraestructura digital, siguen existiendo negocios que concilian compras y ventas en hojas de cálculo, archivan facturas en distintos canales y reconstruyen información antes de cada vencimiento. El reto ya no es únicamente adoptar una herramienta, sino lograr que la información del negocio esté ordenada y disponible cuando se necesita.
La Ley 30-26 refuerza esa necesidad de precisión. Desde julio aplica un recargo moratorio de 3% por cada mes o fracción de mora y modifica distintos tratamientos de retención. El punto para las empresas no es solo conocer una nueva tasa: es contar con procesos que permitan identificar correctamente cada operación, reducir reprocesos y evitar que una inconsistencia administrativa termine convirtiéndose en un problema de cumplimiento.
Facturación electrónica: la próxima prueba para las pymes
El siguiente hito es el 15 de noviembre de 2026. Ese es el plazo prorrogado por la DGII para que los contribuyentes clasificados como pequeños, micro y no clasificados completen su incorporación obligatoria a la facturación electrónica. La prórroga da tiempo adicional, pero también deja una señal clara: el modelo tributario dominicano continuará avanzando hacia la digitalización.
Cumplir con el e-CF es un paso importante, pero no resuelve por sí solo la gestión de una empresa. La oportunidad está en conectar facturación, ventas, compras, gastos, inventarios y contabilidad para que la información no tenga que reconstruirse cada vez que llega una fecha fiscal. Cuanto más digital es la relación con la administración, más valor tiene para la empresa operar con datos consistentes y procesos integrados.
Digitalizar antes de que el calendario obligue
La Ley 30-26 también contempla una amnistía fiscal vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y mecanismos de regularización para determinados casos. Más que una invitación a esperar, es una oportunidad para revisar pendientes, corregir inconsistencias y ordenar procesos antes de que una notificación o un vencimiento conviertan el desorden en urgencia.
La discusión, por tanto, no debería reducirse a si una pyme puede seguir operando algunos meses más de forma manual.
La verdadera pregunta es si puede darse el lujo de avanzar más lento que un entorno tributario que ya cambió de velocidad.
Por Carolina Felizzola, gerente estratégica de Alegra












