Una investigación de ProPublica, el medio estadounidense de periodismo de investigación, puso la lupa sobre la relación entre David Ortiz («Big Papi») y Santo Caraballo, un prestamista que se ha convertido en figura omnipresente del béisbol dominicano. El reportaje, firmado por el periodista Gus García-Roberts y publicado el 10 de septiembre, documenta cómo el negocio de los bonos de los jóvenes peloteros se volvió un terreno fértil para la explotación.
Quién es Santo Caraballo
Según el reportaje, Caraballo es uno de los prestamistas más conocidos que se lucran del béisbol dominicano. Originario de Constanza, según la investigación conoció a Ortiz cuando administraba una gasolinera. Los préstamos que ofrece, documenta ProPublica, vienen con tasas de interés que «serían ilegales en los Estados Unidos y en muchos otros países».
Una amistad pública, un negocio encubierto
Ortiz y Caraballo fueron cercanos. Ortiz anunció su divorcio en 2021 con una foto junto a Caraballo y la frase «Mi compadre, el show tiene que continuar». Lo sentó junto a su familia en su inducción al Salón de la Fama en 2022 y aparecieron en videos juntos en el palacio presidencial.
El lado financiero es más opaco. En 2021 ambos figuraban en los registros corporativos de una empresa de Florida llamada Big Papi Sports Group, disuelta al año siguiente. Según ProPublica, Caraballo afirmaba con frecuencia que Ortiz le daba apoyo financiero.
La inversión de Ortiz y el contrato del 35%
En una conversación con el reportero, Ortiz reconoció que había invertido millones de dólares en el negocio de béisbol de Caraballo. Dijo que su negocio se limita a prestar dinero a los entrenadores y que no trabaja con los padres de los jugadores. Sin embargo, ProPublica encontró registros judiciales donde el nombre de Ortiz figura en un contrato con los padres de un jugador de 13 años: a cambio de «apoyo económico, alimentación, estudios, vivienda y entrenamientos», Ortiz y Caraballo recibirían el 35% del potencial bono del niño. El jugador nunca fue firmado y el caso terminó en una demanda desestimada por motivos de procedimiento.
El caso de Belfi Rivera
El reportaje sigue el caso de Belfi Rivera, un jardinero de Pedro Brand que recibió un preacuerdo de 1.8 millones de dólares de los Diamondbacks de Arizona. De ese bono, más de 950,000 dólares terminaron en manos de Caraballo, quien no participó en el entrenamiento del joven, según la investigación. La familia de Belfi presentó una queja por fraude en 2024 que luego fue retirada; el joven, ya mayor de edad, firmó documentos que desestimaron el caso, un proceso que, según ProPublica, se dio bajo presión.
El mensaje contra el sorteo internacional
ProPublica también documenta que Ortiz usó su influencia en el sindicato de peloteros para bloquear un sorteo internacional en 2022, una reforma que, según la liga, habría eliminado los preacuerdos y dificultado que los prestamistas se aprovecharan de las familias. Ortiz circuló un mensaje de voz de «alerta roja» pidiendo oposición al sorteo.
La respuesta de Ortiz
A través de su abogado, Ortiz negó haber autorizado a Caraballo a usar su nombre «para ganar la confianza de jóvenes peloteros o sus familias, para promover préstamos o inversiones». Afirmó que su oposición al sorteo «nunca estuvo motivada por intereses personales» y que terminó su relación con Caraballo «hace un año y medio o dos años». Sin embargo, según el reportaje, en septiembre del año pasado ambos se filmaron viajando en avión privado a un concierto de Bad Bunny en Puerto Rico. ProPublica señala que Caraballo no respondió a sus solicitudes de comentario.
Fuente: ProPublica — «Cómo la fábrica dominicana del béisbol atrapa a los niños y jóvenes peloteros del país», por Gus García-Roberts (10 de septiembre de 2026). Las acusaciones contra Caraballo son alegaciones contenidas en el reportaje y en la queja por fraude de la familia Rivera; no ha habido condena judicial.










