atraviesa una de sus más graves de la última década.
La sequía, que a finales de julio afectaba alrededor del 60 % del territorio y llevó al Gobierno a declarar el y activar la Guardia Nacional, se ha intensificado hasta obligar a racionar el agua en sectores de siete municipios.
Más de , correspondientes a unos 183,000 abonados residenciales y comerciales, están sometidas desde el viernes 31 de julio a cortes alternos de 48 horas en zonas abastecidas por el.
El plan alcanza sectores de , Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos.
La dimensión humana es considerable en una isla cuya población fue estimada en.
Además, el tiene 65 años o más, un grupo especialmente vulnerable ante interrupciones prolongadas del suministro.
Camiones cisterna están dando prioridad a y centros de cuidado prolongado.
«Tenemos una emergencia por sequía», ha advertido la , mientras la (AAA) intenta mantener funcionando un sistema sometido simultáneamente a la falta de lluvia y a problemas de infraestructura.
Julio fue el mes más seco registrado en en 128 años: apenas cayeron en la estación del aeropuerto Luis Muñoz Marín.
La situación también se ha agravado en el , donde ya existen zonas clasificadas bajo , con consecuencias particularmente severas para la.
Las lluvias recientes tampoco han revertido la crisis.
Este lunes, monitoreados por la AAA amanecieron nuevamente en descenso, mientras continúa acercándose a niveles que podrían provocar nuevos racionamientos.
En , símbolo de la emergencia, la sequía ha dejado expuestas amplias franjas de terreno.
La AAA pretende aprovecharlas para retirar , según su presidente ejecutivo, , y recuperar capacidad de almacenamiento antes de que regresen las lluvias..










