Las bases de los partidos políticos, son para pisarlas, pero algunos se empinan y alcanzan el objetivo que es el poder.
Alcanzado el poder el reparto del pastel toca a muchos miembros del partido, amigos y a veces hasta familiares directos e indirectos de quien ejerce la presidencia de la República.
Se nombran algunos miembros de las bases que son los que salen a las calles, van a las manifestaciones, acarrean votantes y antes pegaban los afiches.
Pero al partido en si no se le asigna una cuota de los cargos y los folders con los currículos y las cartas del partido van al safacon de la secretaria del ministro o director.
Lo mismo con quiénes asumen la defensa del gobierno mal remunerados, algunos sin ayudas de ningún tipo mientras hay gente con millones de pesos en la publicidad y otros ganan cientos de miles de pesos, dietas, carros y otros beneficios por ser amigos del ministro y no hacer nada por defender la obra de gobierno y al presidente de la República.
Es algo que viene de viejo, triste realidad para los que necesitan un empleo o una ayuda y se arriman a un partido o candidato con esa esperanza.
Lo peor es la burla de la gente, y de los que se le debe algo, creen que se está bien cuando se gana y cuando uno toma la palabra o la pluma para defender una obra de gobierno y un presidente que ha hecho el trabajo y es justo defenderlo.
Algo habrá que hacer en el futuro porque el presidente Luis Abinader tiene encima todo el gobierno y está acompañado del silencio casi total de los que están obligados a cacarear el huevo.
Amor con amor se paga.
Por Germán Martínez












