Publicidad
Publicidad
Entretenimiento

Laura

LauraLaura

Todo el espacio está ocupado.

Los conocidos y conocidas nos saludamos, abrazos y sonrisas de personas que compartimos gustos comunes y estamos allí, esa noche, para disfrutar uno de ellos.

Fui invitada por el esposo, más cercano al amor por la música que yo, y agradezco el gesto no solo por el amor y la compañía, sino por el recuerdo que la voz que escucharía esa noche guarda en mí y que antes de iniciar el concierto desconocía el arraigo que tenía en mi presente.

Laura Rivera entra y es aplaudida.

Las mesas del bar del Teatro Nacional están todas ocupadas y hay personas de pie.

Nunca la había visto de cerca, en vivo.

Es como todas las mujeres dominicanas con voz y talento musical: luminosas.

Es el tercer concierto de los cuatro que componen su residencia musical “Todo lo que soy”.

Primero fue La Bohemia, el segundo, La Actriz.

Asisto a verla en su versión de La Rockera.

Este martes, 18 de agosto, cerrará con La Rivera.

Laura Rivera llena el Teatro Nacional en su residencia musical

Empieza con una canción que no reconozco, pero que anoto desde un estribillo en que dice “quiero correr”.

Continúa con otra canción, basada en un poema de su tía Martha Rivera Garrido, que se llama 66, y que habla sobre besos inolvidables.

La tercera, “Anaisa”, de Luis días, a quien da la merecida reverencia musical.

Tarareo.

Reconozco la energía con la que interpreta, una energía dulce, que atraviesa, que encandila.

Me niego a sacar el móvil, a grabar o fotografiar.

Estoy atrapada en su manera de estar, en su manera de cantar.

Siguen dos temas más, que no conozco, antes de abrir las puertas a mis memorias olvidadas, cuya llave tienen las canciones de Tribu del Sol, la banda en la que fue vocalista.

Y es un momento raro.

Tenía años, muchos años, sin cantarlas.

La Rockera despliega energía y talento en el tercer concierto

Incluso, dudaba que las recordara con tanto detalle.

Podría decir que era como un mecanismo automático de recuperación, algo que sentía no controlar, y me hacía feliz.

No era la nostalgia, aunque algo de ese aire del recuerdo se colara.

Era el sentido de acompañamiento con Laura, de surcar esas canciones con ella lo que volvía todo especial y único.

Supongo que es una buena razón para ir a los conciertos, quizás mi razón de ir a los conciertos y recitales: acompañar el hilo del sentido desde donde parte ese sentido.

“Has olvidado”, “No me dejes morir”, “Quisiera ser”, “Búscame”, “Por ti” (que cantó a coro con Héctor Aníbal).

Hilaba una tras otra las palabras, casi a voz a grito, ubicada en un espacio de agradecimiento y felicidad por estar allí, por ver a Laura Rivera cantar y seguir la emoción de todos los que estaban allí, incluyendo a un esposo que fue vía para pasarle un abanico de pilas desde las manos de su madre, quien al finalizar el concierto se acercó a él para no solo darle gracias por la diligencia, sino para admirar y alegrarse con la emoción de alguien que no paro de cantar las canciones de su hija.

Luego cantó “Los Villanos”, con la banda de rock alternativo Poolpo.

Continuo con su sencillo más reciente, Villana, tras lo cual subió al escenario con Ana Fe, de Marte o Venus, a cantar “Yo quiero andar”, original de Luis días y recordada por la interpretación de Sonia Silvestre (antes cantó con Gaby de los Santos).

Luego se le unió Tony Almont para interpretar “Lloraré”.

Tribu del Sol revive memorias olvidadas entre aplausos

Finalizó con una canción que no reconocí o quizás no estaba atada a ningún recuerdo o memoria.

La anoté como “Corazón”, mientras trataba de fijar los últimos instantes de su presentación.

Algunos corearon el “otra, otra”, pero Laura no volvió.

Con las luces encendidas, y luego de la conversación con la madre de la cantante, el esposo buscaba saludarla.

No se pudo, pero no hizo falta.

*** Y no, esto no es una crónica sobre un concierto.

Digamos que es una nota desordenada y emocional sobre ver cantar a Laura Rivera y reconocer una voz dulce y enérgica, a una mujer que canta y atraviesa el mundo desde la música, que está desde su talento, como una especie de médium para la emoción, la nostalgia, la memoria y el anhelo de aquellos que hemos integrado a nuestro transito emocional sus canciones y nos descubrimos en sus recientes interpretaciones.

Digamos que es un texto para recordar que Laura Rivera está, que existe, que canta tan bien que no hay necesidad de adjetivos rebuscados, ni de clichés de crónica de espectáculos para saber que es alguien que hay que escuchar más allá de la Tribu del Sol.

Digamos que digo que no la perdamos de vista, ni de oído.

Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES Senasa 2.0 Senasa 2.0 crisis haití.

admin
el autoradmin
EnTendenciaRD es un medio digital de noticias y análisis que informa sobre los temas más relevantes de la República Dominicana y el mundo, con un enfoque moderno, confiable y orientado a las tendencias actuales.

Deja una respuesta