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Salud

Lo que el arte dice cuando no encontramos palabras: una mirada a la salud mental

Muchas veces, cuando hablamos del , nos llaman románticos y tal vez tengan razón en eso, porque estamos hablando de un grito desde el ruido de una que se quiere , pero que nadie está dispuesto a escuchar, y de una que no necesita palabras para.

Está demostrado científicamente que el y la van de la mano.

Ya se han realizado varias en espacios de , mejorando de forma significativa la vida de las personas, mediante el alivio del sufrimiento emocional y el fortalecimiento del sentido de comunidad.

Según la , podemos fomentar , apoyar el tratamiento de enfermedades crónicas y contribuir al y a la integración social mediante la participación cultural y las actividades artísticas.

En la década de los 40, una «loca» (y digo loca porque hay que estarlo para echarse a toda la comunidad científica en contra para demostrar su punto), , en un mundo dominado por los hombres, decidió incorporar el como una forma de a las ya conocidas de choque, lobotomía y a los sedantes.

Estos tuvieron un desarrollo muy positivo en los de un en el que ella los incorporó.

Sin embargo, a pesar de su gran desempeño y sus efectos favorables, su trabajo no fue aceptado por la comunidad científica.

logró, por medio de la , el afecto y el , obtener médicos muy superiores a los de los de su época.

Desde la del Nacional Pedro II, un espacio pequeño, silencioso y poco acogedor, al que fue relegada por su negativa a aplicar , lobotomías y chalecos de fuerza, transformó por completo el tratamiento de la.

Implementado de , modelado y dibujo, entendió que los esquizofrénicos, muchos de los cuales no se comunicaban de forma verbal, podrían organizar sus pensamientos y emociones a través de esas expresiones de la plástica.

Los violentos o considerados intratables, encontraban a través de los una forma de escapar y emociones, reduciendo de forma considerable los.

Gracias a estos talleres muchos de los lograron su , incluso algunos de ellos lograron ser reconocidos y consagrados por la como de alto nivel.

La relación entre el y la también comienza a ganar espacio en.

Aunque la todavía no es una práctica ampliamente conocida por el público general, existen experiencias e que exploran el potencial de las prácticas artísticas dentro de los procesos terapéuticos y de bienestar.

Un ejemplo de ello es el , que incorpora la , el , la danza y las artes visuales como recursos terapéuticos para trabajar aspectos como la comunicación, la motricidad, la atención y la regulación sensorial.

El interés por estas prácticas también comienza a reflejarse en la investigación académica.

En los últimos años, la ha desarrollado que exploran el uso de la en contextos relacionados con la y el.

Pero acercarse al como una de bienestar no significa necesariamente buscar una terapia artística en sentido estricto.

Es importante diferenciar entre un de acompañado por profesionales y una que puede aportarnos.

Un taller de , cerámica, , danza, escritura o no sustituye un de o psiquiátrica cuando este es necesario.

Sin embargo, puede convertirse en un espacio para detenernos, concentrarnos, y aquello que no siempre sabemos cómo poner en palabras.

Cuando vamos a hacer algo, tenemos una expectativa de cómo va a quedar.

Olvidemos esto con las artes, y más aún si somos personas perfeccionistas.

El nos enseñará a ser humildes, a conocer nuestros límites y a entender que cada persona lleva su y su evolución a su propio ritmo.

Para los procesos de la , lo importante no es el resultado, sino el que nos termina llevando a esos.

Ese viaje en el que nos vamos a embarcar es el que va a hacer que nuestra se relaje y pueda expresarse de forma tranquila y calmada.

Como dije anteriormente, no busquemos terapia literalmente en internet.

Un taller de para principiantes puede ser el camino hacia lograr nuestro objetivo, porque lo que estamos buscando es que nuestra se relaje y expulse de forma creativa esas cosas que, tal vez, de forma verbal no podemos.

No creas que los que vas a tener en este le van a gustar a alguien.

Muchas veces, ni siquiera a nosotros mismos nos gustan, porque estos están muy amarrados a nuestro y a aquello que nos afecta de forma directa e indirecta.

Son cosas con las que vivimos, pero que a veces no queremos.

Sin embargo, están ahí y, de alguna forma, tenemos que sacarlas.

Y muchas veces, son estos los que tenemos al frente de nosotros.

A veces, el punto de partida no tiene que ser encontrar una actividad que prometa ser terapéutica, sino preguntarnos con qué sentimos o.

Para algunas personas puede ser la ; para otras, el movimiento, la , la escritura, la o el trabajo manual.

Lo importante no es dominar una técnica ni producir algo perfecto, sino permitirnos explorar un espacio distinto de expresión, concentración y descubrimiento personal..

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