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Nacional

Migración haitiana

Pende sobre nosotros como espada de Damocles desde la fundación de la República, cuya presión y amenaza fluctúan conforme los niveles de estabilidad o inestabilidad de la nación vecina.

Con sus inevitables efectos, ofrece para nosotros un enorme desafío que demanda un juicio tranquilo y sereno a los fines de ponderar sus ventajas y desventajas.

Encontrar factores aprovechables, que los hay, puede ser la tarea que tengamos por delante ante este panorama, sin poner en juego nuestros intereses y soberanía, por supuesto.

En ese orden, procede pasar revista a los problemas y soluciones derivados de la permanente entrada de haitianos de manera legal e ilegal.

El asunto trae a la mesa de discusión algunos aspectos conciliables a tomar en cuenta, como la demanda de mano de obra para la producción agrícola y la construcción.

El esfuerzo emprendido por el Gobierno para mecanizar siembras y cosechas en el campo avanza, pero el trabajo obrero aún sigue siendo necesario para la cosecha de arroz, café, cacao, tabaco y caña, entre otros renglones.

La incidencia laboral haitiana en la construcción no necesita ser demostrada dada su inevitable participación en un sector cuyo apreciable incremento se debe al notable crecimiento y la estabilidad de nuestra economía.

Un programa combinado entre los ministerios de Agricultura, Obras Públicas y Vivienda con la Dirección de Migración servirán efectivamente para hacer un levantamiento que determine las demandas reales de obreros en los sectores citados, a los fines de fijar cuotas de inmigrantes a ser empleados regularmente.

En este casos, los contratistas y/o patrones serían gerentes de la estadía temporal de sus trabajadores.

Este programa especial, cuyos objetivos vienen dados por los requerimientos y demandas en las áreas previamente señaladas, deben incluir limitaciones tácitas sobre la visa laboral y tiempo de permanencia vinculado estrictamente al acuerdo de trabajo.

Concluido el periodo, el inmigrante debe partir de regreso a su país o regularizar la extensión de permanencia mediante otro contrato con el mismo patrón u otro que lo emplee de nuevo.

Limitaciones que, por su carácter especial, excluya a los contratados bajo esta premisa, de la posibilidad de optar por una visa de residencia permanente o la ciudadanía dominicana, sin importar su permanencia en el país de extienda por más cinco años.

Restricciones que incluye a sus parejas y dependientes.

Esta es una respuesta seria, sensata y equilibrada que aporta solución a un asunto migratorio que nos afecta durante décadas.

Contribuye a solucionar un aspecto nodal de la economía, como lo es la producción de alimentos y la construcción, sin comprometer nuestra soberanía ni la estabilidad social y económica que hemos logrado.

Esta fórmula no es inédita.

Opera exitosamente, con sus variables, en varios países asiáticos, cuya dependencia laboral de nacionales de determinados países los ha impulsado a regularizar el flujo migratorio mediante leyes y acuerdos bilaterales especiales.

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