Patrón de incursiones violentas en hogares de figuras públicas enciende alarmas a nivel nacional
El asalto al regidor Manuel Eduardo Torres en Villa González, ocurrido este martes, se suma al asesinato de la esposa del merenguero Julián Oro Duro el domingo en Santo Domingo Este. Ambos hechos evidencian un patrón de violencia en viviendas que impacta la percepción de seguridad en el país.
La mañana de este martes, varios individuos armados irrumpieron en la residencia de Manuel Eduardo Torres, conocido como «Cosita», regidor del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Villa González. Los delincuentes amarraron a Torres y a su esposa, y bajo amenazas con arma de fuego los despojaron de aproximadamente RD$200,000 en efectivo, una suma no precisada en dólares, prendas de valor y otros bienes personales. El asalto ocurrió alrededor de las 8:00 de la mañana, según declaraciones del edil.
Torres relató que los agresores encañonaron a la pareja y obligaron a su esposa a abrir una caja fuerte. No pudo ver sus rostros porque llevaban cascos protectores, aunque notó que uno era de contextura delgada. La Policía Nacional y la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) asumieron las pesquisas, procesan la escena y revisarán cámaras de seguridad para trazar la ruta de escape e identificar a los responsables. Torres confía en que las autoridades den pronto con los asaltantes.
Este hecho se produce apenas dos días después de un trágico suceso en el sector Brisas Oriental VI, Santo Domingo Este, donde delincuentes ingresaron a la vivienda del merenguero Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro. En ese incidente, su esposa, Zeneida Socorro Castillo, de 60 años, fue atacada mortalmente dentro del hogar antes de la llegada del músico. Cuando Sarante Perdomo ingresó cerca de la 1:00 de la madrugada, fue sorprendido por dos hombres que lo golpearon salvajemente para despojarlo de dinero, joyas y su teléfono móvil. El artista se mantiene ingresado en un centro de salud con severas lesiones craneofaciales y una hemorragia intracraneal.
La creciente ola de robos, asaltos a mano armada e incursiones violentas en viviendas en Santo Domingo y provincias del país genera un impacto profundo que trasciende las cifras. La violencia dentro del hogar destruye la percepción del hogar como espacio seguro, llevando a las familias a alterar drásticamente sus hábitos, evitar salir de noche y modificar sus itinerarios por temor a ser interceptados. Las autoridades mantienen las investigaciones en curso.









