
El mercado binacional de Jimaní mantiene su actividad mientras crece la expectativa por la ofensiva contra las bandas
El comercio entre República Dominicana y Haití por el paso de Malpaso, en Jimaní, se mantiene activo este jueves pese a la creciente tensión en territorio haitiano por las operaciones militares de El Salvador contra las bandas armadas, un despliegue que podría alcanzar los 2,500 efectivos.
La actividad comercial en el mercado binacional, que funciona los lunes y jueves, conservó su dinámica habitual de intercambio de productos con la participación de vendedores y compradores dominicanos y haitianos. Sin embargo, comerciantes reconocen que las ventas han disminuido debido a los bloqueos de carreteras, los peajes ilegales y el temor de los transportistas a ser víctimas de secuestros. Un agente de la Dirección General de Aduanas (DGA), que solicitó no ser identificado, aseguró que las operaciones se desarrollaban con normalidad y que los compradores haitianos continuaban cruzando para adquirir mercancías.
La continuidad del comercio coincide con una movilización militar que ha incrementado la atención sobre lo que pueda ocurrir en las próximas jornadas en Haití. Este jueves, siete helicópteros militares —cinco de la Fuerza Aérea Salvadoreña y dos del tipo Black Hawk— hicieron escala en la fortaleza El Rodeo, en Jimaní, donde se abastecieron de combustible antes de continuar hacia territorio haitiano. El movimiento forma parte del despliegue dispuesto por el Gobierno de Nayib Bukele tras la desaparición de cuatro técnicos salvadoreños el pasado 18 de octubre durante un ataque de bandas armadas en Croix-des-Bouquets.
De acuerdo con la agencia Reuters, alrededor de 2,000 militares salvadoreños se encontraban desplegados en Haití hasta la noche del miércoles, mientras fuentes vinculadas a la operación indicaron que el contingente podría alcanzar los 2,500 efectivos. Aunque el Gobierno salvadoreño ha presentado la misión como una operación de rescate, la magnitud del despliegue ha generado expectativas sobre una eventual ampliación de las acciones contra las estructuras criminales.
En Jimaní, comerciantes esperan que esa presencia contribuya a mejorar la seguridad en las carreteras haitianas, una de las principales dificultades para sostener el intercambio comercial. El contexto regional sigue marcado por la incertidumbre sobre el alcance de la ofensiva salvadoreña y su impacto en la estabilidad de la frontera dominico-haitiana.











