
El hallazgo en la Via dell’Abbondanza revela objetos personales y de cocina de una casa de clase media romana
Un armario de madera encontrado en Pompeya y reconstruido por arqueólogos ofrece una ventana inédita a la vida cotidiana de la ciudad romana antes de la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. El descubrimiento, en una casa de la Via dell’Abbondanza, incluye pinzas, un frasco de vidrio para perfumes, un incensario, vasijas de bronce, vidrio y cerámica, y recipientes para alimentos.
Casi dos milenios después de que Pompeya quedara sepultada por la erupción del monte Vesubio, los arqueólogos han encontrado un armario que ofrece una visión poco común e íntima de la vida cotidiana en la antigua ciudad romana. El descubrimiento tuvo lugar en una casa situada en la Via dell’Abbondanza, una de las calles más transitadas de la antigua Pompeya.
A partir de los vestigios conservados bajo las cenizas, los expertos reconstruyeron el mueble de madera y catalogaron los objetos que guardaba en su interior. Entre los artículos hallados se encuentran pinzas, un pequeño frasco de vidrio para perfumes o ungüentos, un incensario, vasijas de bronce, vidrio y cerámica, así como recipientes utilizados para la preparación de alimentos.
El director del Parque Arqueológico de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel, destaca la importancia de este hallazgo. «En Pompeya es posible encontrar no solo grandes obras de arte, sino también objetos que narran la historia de la vida cotidiana; elementos que quedaron exactamente donde estaban en el momento de la erupción, en el año 79 d. C., y que nunca fueron recuperados», afirmó.
En este caso, se trata de un armario hallado en una casa que probablemente perteneció a una mujer, ya que también había cosméticos e instrumentos de cuidado personal, vasijas y pesas de plomo. Según Zuchtriegel, la casa ofrece un retrato fragmentado, pero revelador, de quien vivió allí: una persona de clase media con estancias bellamente decoradas con frescos, pero también con algunos ratones en el ático en busca de comida. El experto detalló que encontraron dos ratones salvajes dentro de un ánfora, que también murieron en aquel fatídico día del año 79 d. C.










