Existen en la lengua pequeñas piezas que, unidas a una palabra base , forman nuevas palabras, a las que aportan un significado particular.
Cuando esas piezas se añaden al final de la base reciben el nombre de sufijos.
En español el sufijo -ismo tiene una productividad particular a la hora de crear nuevos sustantivos.
En unos casos estas nuevas palabras se relacionan con doctrinas , sistemas, escuelas o movimientos; por traer los ejemplos del patio, de Bosch, boschismo , de Peña Gómez, peñagomismo o de Balaguer, balaguerismo.
Puede dar lugar también a sustantivos que designan actividades deportivas ( ciclismo, senderismo ), realidades científicas ( botulismo , bruxismo ) o situaciones o condiciones ( albinismo , autismo ).
El Diccionario de la lengua hace un repaso exhaustivo de todos los significados del sufijo – ismo ; no está de más recordar que en los diccionarios no solo encontramos palabras; también podemos consultar los elementos que se utilizan para su composición, como sufijos y prefijos.
Con el sufijo -ismo pueden formarse también sustantivos que expresan actitud , cualidad o tendencia.
Y a estos últimos quería yo llegar, porque nos van a servir para hablar de dos errores gramaticales muy frecuentes que conviene evitar, uno por obra y otro por omisión.
Hablamos del queísmo y el dequeísmo.
Ahora que conocemos mejor el sufijo -ismo podemos comprender cómo se forman estas dos palabras y tenemos pistas sobre lo que significan: que + ismo , de + que + ismo.
Llamamos dequeísmo a la tendencia a usar de + que con verbos que no admiten la preposición de para introducir sus complementos : * Pienso de que estamos a tiempo para hacerlo bien; *Creo de que tiene interés por aprender.
En los ejemplos anteriores la preposición de sobra.
¿Un truquito para comprobarlo ? Prueben a construir una frase en la que sustituyan el complemento encabezado por la conjunción que por el pronombre eso : Pienso eso ; Creo eso (en ningún caso * Pienso de eso o * Creo de eso ).
En estos casos no dudamos: nada de preposición.
En cambio, llamamos queísmo a la tendencia a suprimir la preposición de delante de la conjunción que las normas dictan que su presencia es necesaria: * No se dio cuenta que te habías equivocado; *Avísame antes que entres a la reunión.
La preposición de brilla por su ausencia precisamente en casos en los que los verbos la exigen para introducir sus complementos encabezados por la conjunción que.
Apliquen el mismo truquito : Se dio cuenta de eso (y no * Se dio cuenta eso ); Avísame de eso (y nunca * Avísame eso ).
Un verbo en el que siempre tropezamos es alegrar , o su forma pronominal alegrarse.
Aprendamos a usarlo bien, que es un verbo muy necesario que siempre debe estar presente en nuestra vida.
Decimos Me alegro de que estés bien ; y, en cambio, Me alegra que estés bien.
Si le quitamos la de al primero, estaremos cayendo en el queísmo ; si le ponemos la de al segundo, caeremos en el dequeísmo.
Truquito : Me alegro de eso (nunca * Me alegro eso ) y Me alegra eso (no * Me alegra de eso ).
Tengan la seguridad de que el truquito siempre les va a resultar muy útil.
Empiecen por la frase que encabeza este último párrafo.
¿Va o no va esa de ? Apliquen el truquito ; ya saben eso de que la práctica hace al maestro.
María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa.
Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua..









