Celeste Pérez.
Víctor Ramírez/LD Ser invitada por Stalin Victoria a formar parte del jurado de los Premios a la Moda Dominicana es, para mí, una de esas distinciones que se reciben con gratitud y entusiasmo, pero también con plena conciencia de la responsabilidad que implica.
Después de varios años dedicados al periodismo, la comunicación estratégica y la cobertura de la moda como expresión cultural, sé que detrás de cada colección, de cada fotografía, de cada desfile o producción editorial existen meses de trabajo silencioso, disciplina, creatividad y una enorme capacidad para transformar una idea en una experiencia.
Por eso creo en el valor de reconocer el mérito.
Las industrias creativas también necesitan memoria.
Necesitan espacios que documenten su evolución, visibilicen el talento y motiven a quienes cada día elevan los estándares de calidad.
Ese es, precisamente, el mayor aporte que han hecho los Premios a la Moda Dominicana desde su creación, convertirse en una plataforma que reconoce el trabajo de quienes, desde diferentes disciplinas, construyen una industria cada vez más profesional y competitiva.
La moda dominicana ha dejado de ser únicamente un ejercicio estético.
Hoy es una industria que genera empleo, impulsa el emprendimiento, fortalece la identidad cultural y proyecta el talento nacional dentro y fuera del país.
Diseñadores, estilistas, fotógrafos, maquilladores, productores, comunicadores, modelos, artesanos y asesores de imagen forman parte de una cadena creativa que merece ser valorada con criterios objetivos.
Precisamente por eso, aceptar formar parte del jurado significa asumir una responsabilidad que va mucho más allá de emitir un voto.
Significa observar con atención, valorar la excelencia, reconocer la innovación y comprender el impacto que cada profesional aporta al crecimiento de la moda dominicana.
Me honra compartir esta misión con profesionales cuya trayectoria respeto admiro.
La experiencia de Anny Abate, Francisco Sanchís, Juan Tomás, Ichanell Rodríguez, Elis Mesa e Iván Balcácer enriquecen un equipo que reúne perspectivas distintas, pero complementarias.
Estoy convencida de que la diversidad de criterios fortalece cualquier proceso de evaluación.
La moda necesita precisamente distintas miradas capaces de valorar no solo la belleza, sino también la creatividad, la innovación, el impacto y la coherencia.
Agradezco la confianza de Stalin Victoria , quien ha impulsado una iniciativa que, edición tras edición, continúa consolidándose como un punto de encuentro para la industria.
Organizar una premiación especializada exige visión, perseverancia y la capacidad de reunir a un sector diverso bajo el mismo propósito de reconocer la excelencia.
Stalin lo ha logrado.
Asumo esta responsabilidad con la misma ética que ha guiado mi carrera: independencia, objetividad, rigor y respeto por el esfuerzo de cada nominado.
Al final, las grandes industrias no se construyen únicamente con talento, también necesitan instituciones que las fortalezcan, espacios que reconozcan el mérito y personas dispuestas a evaluar con honestidad, sensibilidad y criterio.
Y ese, para mí, es el verdadero significado de formar parte del jurado de los Premios a la Moda Dominicana , contribuir, con responsabilidad, a reconocer a quienes continúan escribiendo la historia de la moda local.
¡Prometo no defraudarlos! ¡hasta el lunes! Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES PETRÓLEO TEXAS CIERRE.










