La violencia policial suma nuevas víctimas en medio de cuestionamientos nacionales por presuntos intercambios de disparos
La muerte de los mellizos Randy y Omar Borges Jiménez, de 16 años, en un supuesto intercambio de disparos en Santo Domingo Este ocurre un día después de que abogados querellaran contra el director de la Policía por 87 muertes similares, lo que aviva el debate nacional sobre el uso de la fuerza.
El portavoz policial, Diego Pesqueira, informó que los jóvenes fallecieron en un centro de salud tras ser baleados por agentes en el sector Mendoza. La institución calificó a los menores como ‘los sicarios de Mendoza’ y aseguró que acumulaban cinco órdenes de arresto. El hecho ocurrió apenas 24 horas después de que un grupo de abogados presentara una querella contra el mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García por 87 muertes en alegados intercambios de disparos.
La abuela de los fallecidos, Gleny Jiménez, desmintió la versión oficial y aseguró que los agentes irrumpieron en la vivienda a las siete de la mañana, rompieron la puerta y dispararon contra los jóvenes mientras dormían. Según su relato, uno de los gemelos fue rematado con un tiro en la cabeza cuando aún estaba vivo, y los policías colocaron armas para simular un enfrentamiento. ‘Fue una masacre’, denunció.
La madre de los mellizos, Yohanny Borges, los había entregado a las autoridades dos meses antes por rumores en redes sociales, pero fueron liberados al comprobarse su inocencia. La familia afirma que no tenían antecedentes ni denuncias. La querella contra la cúpula policial, depositada por los abogados Cándido Simó, Valentín Medrano, Enrique Vallejo Garib, Ibo René Sánchez y Manuel Sierra, entre otros, cuestiona el patrón de muertes en supuestos intercambios de disparos.
El caso de los mellizos se suma a una creciente preocupación nacional por la violencia policial y la transparencia de los operativos. La sociedad dominicana y organismos de derechos humanos observan con atención el desarrollo de las investigaciones y el curso de la querella, que podría marcar un precedente en la rendición de cuentas de las fuerzas de seguridad. La historia también expone el drama de una familia que había confiado en las autoridades para proteger a sus hijos.








