El país queda noveno en la región mientras México, Brasil y Chile acaparan el capital
República Dominicana solo capta el 0.98% de la inversión estadounidense en América Latina, según el BEA y. La cifra, que contrasta con el 47.3% de México o el 25.3% de Brasil, invita a un análisis de fondo sobre competitividad y clima de negocios.
Al cierre de 2025, las empresas de Estados Unidos tenían invertidos en República Dominicana unos US$3,506 millones, cerca del 0.98% de todo lo que Estados Unidos mantiene invertido en América Latina, según el Bureau of Economic Analysis (BEA) y el recuento de. México se llevaba el 47.3%; Brasil, el 25.3%; Chile, el 10.8%. RD quedaba en el noveno puesto de la región.
Eso no prueba, por sí solo, que Washington ‘no confía’ en el país. La confianza no se mide con un porcentaje. Se mide con reglas, riesgo, ganancia, instituciones que funcionan, energía, gente preparada, títulos de tierra y la posibilidad de montar un proyecto sin que cada permiso se vuelva un forcejeo. La lectura seria es otra: no hay más inversión estadounidense ni más ganas de instalarse aquí porque todavía no somos un destino confiable.
El país puede mostrar casi todo lo que cabe en una presentación: DR-CAFTA, puertos, aeropuertos, zonas francas, mano de obra, turismo, telecomunicaciones y una posición caribeña útil. El propio Gobierno de Estados Unidos reconoce esas ventajas y recuerda que RD ha sido uno de los principales receptores de inversión extranjera del Caribe, según el Investment Climate Statement 2025 del Departamento de Estado y las guías comerciales de trade.gov. La contradicción se ve de lejos: hay con qué atraer capital, pero no la capacidad de convertir eso en fábricas y proyectos estadounidenses del tamaño que el Gobierno anuncia.
El Departamento de Estado recoge quejas que se repiten: reglas poco claras, normas que se aplican según quién las pida, corrupción percibida, burocracia, falta de gente técnica en las instituciones, atrasos en pagos del Estado, problemas de propiedad intelectual, tribunales lentos, fallos que no se parecen entre sí, aduanas que valoran distinto y terrenos con títulos enredados. No es un ataque de la oposición. Es lo que dice el principal país que nos invierte. Ahí empieza a cuadrar el 0.98%. RD no está huérfana de leyes. El problema aparece cuando la misma norma cambia de sentido según la institución, el funcionario o la semana. Esa duda no sale en el presupuesto, pero sí en el rendimiento que pide el inversionista.











