Iniciativa del senador Bautista podría transformar la asignación de escaños y marcar tendencia en América Latina.
El senador Félix Bautista depositó en el Senado un proyecto de ley que busca eliminar el método D’Hondt en la elección de diputados, regidores y vocales, sustituyéndolo por la mayoría simple. La propuesta, que modificaría leyes electorales clave, podría reconfigurar el mapa político nacional y servir de referencia regional.
La iniciativa, presentada el 3 de septiembre de 2026, plantea derogar la Ley 157-13 y modificar la Ley Orgánica del Régimen Electoral 20-23. Si prospera, los escaños se asignarían directamente a los candidatos con más votos válidos en cada demarcación, un cambio que alteraría la lógica de representación proporcional que ha predominado en el país.
Félix Bautista, senador por San Juan, argumenta que el método D’Hondt puede producir distorsiones: un candidato con votación individual superior podría quedarse sin escaño, mientras otro con menos votos resulta electo, dependiendo de la votación de su partido. Esta crítica se suma a un debate global sobre la eficacia de los sistemas electorales para reflejar la voluntad popular.
A nivel nacional, la propuesta podría impactar la composición del Congreso y los gobiernos locales, afectando a todas las provincias, incluida la diáspora dominicana, que elige diputados en el exterior. El cambio a mayoría simple favorecería a candidatos con arrastre personal y podría reducir el poder de las cúpulas partidarias en la confección de listas.
En el contexto internacional, República Dominicana se uniría a un grupo de naciones que han debatido o adoptado sistemas de mayoría simple, aunque organismos como IDEA Internacional han señalado que estos sistemas pueden subrepresentar a minorías políticas. La propuesta de Bautista, que ahora pasa a estudio en el Senado, será observada de cerca por analistas políticos y partidos.
La iniciativa, enmarcada en una tendencia hacia la personalización del voto, busca que los representantes sean elegidos directamente por los ciudadanos, pero también abre interrogantes sobre la gobernabilidad y la representación de fuerzas políticas pequeñas en un sistema que históricamente ha usado el D’Hondt.










