Cooperación con EE.UU. y refuerzo naval marcan la lucha contra el tráfico humano
En 48 horas, la Armada dominicana desarticuló cinco operaciones de tráfico de migrantes con destino a Puerto Rico, deteniendo a 89 personas. El caso refleja una tendencia regional que exige cooperación bilateral y políticas migratorias integrales.
La Armada de República Dominicana informó que frustró, en las últimas 48 horas, cinco operaciones de tráfico ilícito de migrantes con destino a Puerto Rico. Los operativos se realizaron en Lavacama y playa El Guanábano (La Altagracia), playa Lometa (Espaillat) y caño Boquita Vieja (El Seibo), donde se detuvieron 89 personas y se desmantelaron cuatro embarcaciones clandestinas.
Una quinta operación se llevó a cabo en combinación con el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos en Puerto Rico, como parte de los mecanismos de cooperación bilateral para enfrentar las actividades ilícitas en el ámbito marítimo. Las personas detenidas serán entregadas a las autoridades dominicanas conforme a los protocolos establecidos, explicaron fuentes oficiales.
Este tipo de interdicciones evidencian una tendencia persistente en el Caribe: la migración irregular hacia territorios estadounidenses, impulsada por crisis económicas y falta de oportunidades. La Armada reiteró su llamado a la ciudadanía a no arriesgar sus vidas en embarcaciones precarias y advirtió sobre severas sanciones penales para quienes participen, promuevan o colaboren con el tráfico ilícito de migrantes.
Las acciones forman parte del reforzamiento de las labores de inteligencia, vigilancia, patrullaje e interdicción marítima que desarrolla la institución naval para prevenir las salidas irregulares y combatir las estructuras dedicadas a este delito. La coordinación con organismos nacionales e internacionales, incluyendo a la diáspora dominicana en EE.UU., es esencial para abordar las causas raíz y desmantelar las redes de tráfico.
La institución expresó que mantendrá una ‘vigilancia permanente en las costas y aguas jurisdiccionales del país’, fortaleciendo la cooperación bilateral para proteger la vida humana en el mar y preservar la seguridad marítima, un mensaje que resuena en el contexto regional caribeño donde la migración irregular sigue siendo un desafío clave.











