
Ganadería entrega RD$15.7 millones a productores afectados y mantiene vigilancia con apoyo técnico de EE.UU.
La peste porcina africana persiste en República Dominicana desde julio de 2021, pero los focos registrados entre enero y septiembre de 2026 cayeron a 130, frente a 436 en igual período de 2025. Ganadería mantiene muestreos y compensaciones con cooperación de Estados Unidos.
La Dirección General de Ganadería informó que entre enero y septiembre de 2026 se registraron 130 focos de peste porcina africana, una reducción de 70.2 % respecto a los 436 focos del mismo período de 2025. La vigilancia epidemiológica incluye toma de muestras, restricciones al movimiento de animales, sacrificio sanitario cuando corresponde y protocolos de bioseguridad para reducir la propagación del virus. El programa cuenta con cooperación técnica y financiera de Estados Unidos, a través del Departamento de Agricultura (USDA) y su Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (Aphis).
El pasado jueves, Ganadería entregó RD$ 15,765,740 a siete productores de Santiago, Puerto Plata y Espaillat afectados por la enfermedad. Tres tenían compensaciones pendientes desde finales de 2025 y cuatro corresponden a casos de 2026. Henry Triunfel, uno de los pequeños productores beneficiados, explicó que los recursos le permitirán recuperar parte de la inversión pérdida y continuar con la crianza de cerdos. ‘Por lo menos pude recuperar una parte’, expresó al referirse a las pérdidas sufridas en su granja.
La doctora Wendy Suriel, médica veterinaria y epidemióloga del Ministerio de Agricultura en Santiago, afirmó que ‘la única arma con la que cuenta todo el mundo es la bioseguridad’. La doctora Joanna León, encargada de la oficina de Ganadería en Santiago, detalló que los técnicos realizan muestreos a productores registrados y envían las muestras al Laboratorio Veterinario Central. ‘Nosotros estamos monitoreando cada 21 días’, dijo León, y precisó que ‘las muestras son gratis’ para los productores del programa oficial.
La peste porcina africana es una enfermedad viral que afecta a cerdos domésticos y silvestres, con síntomas como fiebre elevada, pérdida del apetito, debilidad, enrojecimiento de la piel, hemorragias y muerte. No existe tratamiento específico ni vacuna de uso general, por lo que las autoridades se concentran en prevención, detección temprana, aislamiento de explotaciones sospechosas y sacrificio de animales. El virus se transmite por contacto entre animales, sangre, secreciones, cadáveres, alimentos contaminados, herramientas, ropa, calzado y vehículos, o por desperdicios con carne porcina infectada sin tratamiento adecuado.












