Un incendio forestal registrado el 11 de septiembre en la zona de Pino Fresco, a 1,340 metros sobre el nivel del mar en la Sierra de Neiba, consumió cerca de 100 tareas de pinos, cedros, helechos y otras especies nativas, afectando el bosque que durante 25 años sembró y cuidó Genaro Díaz Rivas, según documenta un reportaje de Diario Libre.

Un incendio con señales de intencionalidad
La denuncia presentada el 15 de septiembre ante la Fiscalía de Bahoruco señala a Víctor Emilio Díaz y Valerio Batista y registra «incendio» como calificación jurídica preliminar. El acta de inspección de Medio Ambiente identifica a uno de ellos como «responsable del daño ambiental», sin que ello constituya una determinación judicial de culpabilidad, y no se cuenta con la versión de los señalados.
Un daño de alta irreversibilidad
El informe técnico de Medio Ambiente documenta daños en unas 100 tareas y marca como altos los niveles de irreversibilidad y persistencia del daño, así como la fragilidad del ambiente. La familia estima que más de 7,000 árboles quedaron quemados en cerca del 80% de la plantación, además de la pérdida de una empalizada y plantas de café.
El artículo 265 del nuevo Código Penal contempla penas de 20 a 30 años de prisión para quien provoque voluntariamente un incendio en bosques. Corresponderá a las autoridades determinar si los hechos reúnen los elementos de ese delito.
Fuente: Diario Libre (reportaje, septiembre 2026).











