, que continúa cursando su segundo año del programa “ ”, creando espacios para tener conversaciones cara a cara con los líderes comunitarios y residentes de los barrios del y otras ciudades, desarrolló en esta ocasión su conversatorio en la comunidad de.
En un momento de la jornada, una unidad de la se hizo presente para participar, escuchando de igual forma, como la mesa directiva, las necesidades y preocupaciones en materia de seguridad expresadas por los vecinos de la comunidad.
Los comunitarios aprovecharon el encuentro y la participación de los integrantes de la Policía Nacional, así como de , para exponer sus principales denuncias y preocupaciones y procurar respuestas a las distintas situaciones que afectan a la vecindad.
, indicó a los vecinos que el cuerpo policial está disponible para responder a las necesidades de la comunidad a toda hora, y por igual, les informó sobre la existencia de un contacto policial al que pueden recurrir en caso de emergencias o situaciones que comprometan la y los que la habitan.
No obstante, , manifestó, en representación de los comunitarios, que ante situaciones de peligro ya no suelen recurrir a la Policía Nacional, debido a que, según afirma, han perdido la esperanza de recibir una respuesta efectiva.
La dirigente comunitaria señaló que existe un sentimiento de desconfianza entre los residentes, quienes consideran que las autoridades “se llevan a los buenos y a los serios”, mientras que, en ocasiones anteriores,.
La , respaldó estas declaraciones y expresó que, para evitar que estas situaciones continúen ocurriendo, los comunitarios solicitan la asignación de unidades policiales que custodien la zona, debido a que, según indican,.
Amador continuó con la petición de que, al igual que ocurre en otras zonas del país, sean asignadas patrullas que supervisen de manera constante la comunidad, realizando recorridos periódicos por el área para verificar que todo se encuentre bajo control y.
Entre las múltiples demandas realizadas por los residentes de la comunidad de Villa del Norte en Licey en el “Diálogo por la convivencia barrial”, , de 18 y 20 años, , acompañados por el (CEDUCA), realizaron una denuncia pública en la que expusieron la ausencia de espacios recreativos y de desarrollo colectivo para la juventud.
Los jóvenes señalaron que , dejando a una parte de la población juvenil sin lugares destinados al esparcimiento y el desarrollo de iniciativas colectivas.
Así como los líderes comunitarios aseguran no contar con espacios recreativos, también indican que existe una carencia de oportunidades para acceder a cursos de formación y aprendizaje.
“Uno tiene que , que es para allá, para Punta Villa Mella”, aseveró la joven Rosara a Listín Diario, al referirse a las limitaciones que enfrentan cuando buscan continuar su capacitación académica.
Para los jóvenes, esta situación supone no sólo desplazarse fuera de su entorno, sino también asumir las condiciones que implica el traslado a otros sectores para alcanzar posibilidades necesarias para su.
Los jóvenes indicaron que, para trasladarse hacia estas zonas de recreación, , “uno tiene que pagar un motorista, un carro y otro motor para llegar allá”, expresó Montero, destacando la dificultad de acceso que enfrentan para disfrutar de espacios fuera de su comunidad, representando esto un gasto adicional para los comunitarios.
Por su parte, el líder juvenil Diego García tuvo que abandonar sus hábitos de estudio debido al costo que requería diariamente llegar hasta , donde participaba en cursos avalados por el (INFOTEP).
García explicó que debía destinar alrededor de diarios únicamente para llegar al lugar, un gasto que, con el tiempo, se convirtió en un obstáculo más para continuar con su formación.
De esta manera, una oportunidad de aprendizaje que debía contribuir a su desarrollo terminó viéndose obstruida por las que implica salir de la zona en la que habita.
Asimismo, los jóvenes solicitan la construcción de un polideportivo o parque en la comunidad, donde puedan desarrollar sus habilidades deportivas y, al mismo tiempo, contar con un espacio destinado a actividades comunitarias.
Explican que, ante la ausencia de estas instalaciones, cuando desean entretenerse o practicar alguna disciplina deben trasladarse hasta el paraje rural para utilizar los espacios disponibles en esa zona.
Sin embargo, aseguran que en ocasiones, al llegar, encuentran las áreas ocupadas por residentes de otras comunidades, lo que los obliga a regresar a Villa del Norte sin haber podido realizar las actividades que tenían previstas.
Para los jóvenes, disponer de instalaciones propias permitiría que estas actividades se desarrollen de manera más accesible y constante, sin depender de los espacios de otras localidades.
“También de primeros auxilios, ya que ”, declaró García, agregando este inconveniente a las demás denuncias planteadas por los jóvenes en el transcurso del conversatorio.
Durante el recorrido realizado por el equipo del , se observó que la comunidad no cuenta con centros médicos, sino únicamente con una pequeña botica llamada “Farmacia Juana”, que según los residentes, ni dispone de los medicamentos suficientes para atender las necesidades que eventualmente podrían presentarse..










