MSF advierte que la violencia agrava la crisis humanitaria y de salud en la región
Al menos cuatro civiles murieron y 71 resultaron heridos en enfrentamientos en la ciudad de Baidoa, Somalia, entre el Ejército gubernamental, supuestos miembros del grupo yihadista Al Shabab y hombres armados leales a un líder regional rebelde. Médicos Sin Fronteras (MSF) informó este lunes que los heridos fueron trasladados al Hospital Regional de Baidoa, donde la organización colabora con el Ministerio de Salud.
El representante de MSF en Somalia, el doctor Elshafie Mohammed, explicó que los equipos médicos atendieron a 71 personas heridas y registraron cuatro fallecimientos, entre ellos el de una joven. Entre los afectados figuran mujeres y niños. Mohammed advirtió que los pacientes continúan llegando al centro sanitario y anticipó que la cifra de víctimas podría aumentar debido a la persistencia de la violencia.
Baidoa alberga a más de medio millón de personas desplazadas por el conflicto, la sequía y la inseguridad. Esta población depende de unos servicios de salud que ya enfrentan una fuerte presión. “Cada nuevo ciclo de violencia ejerce una mayor presión sobre el sistema de salud y dificulta aún más el acceso a la atención médica vital”, señaló el representante de MSF. La organización reclamó la protección de los centros de salud y del personal médico para garantizar que la atención pueda ofrecerse de manera segura durante los enfrentamientos.
Durante la madrugada, el Ejército de Somalia afirmó haber abatido a unos 30 combatientes entre yihadistas y milicianos leales a Abdiaziz Laftagareen, expresidente del estado del Sudoeste, cuya capital es Baidoa. Según el Ministerio de Defensa somalí, los atacantes utilizaron vehículos cargados de explosivos durante el asalto. Las autoridades no ofrecieron detalles adicionales sobre las operaciones militares.
Baidoa permanece bajo control del Gobierno federal desde el 30 de marzo. La tensión aumentó a principios de ese mes, cuando Laftagareen rompió relaciones con Mogadiscio. El entonces presidente del estado del Sudoeste protestó contra la aprobación de una nueva Constitución, que puso fin a 14 años de Carta provisional y amplió de cuatro a cinco años los mandatos presidencial y parlamentario. La violencia ocurre mientras Somalia mantiene una ofensiva contra Al Shabab, grupo que controla zonas rurales del centro y sur del país y que también ha perpetrado ataques en Kenia y Etiopía. El presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, declaró en agosto de 2022 una “guerra total” contra los yihadistas. En esa lucha suelen participar fuerzas de la Unión Africana y Estados Unidos mediante operaciones aéreas. Al Shabab está afiliado a Al Qaeda desde 2012 y busca derrocar al Gobierno central para establecer un Estado islámico ultraconservador. Somalia permanece sumida en un prolongado conflicto desde 1991, cuando el dictador Mohamed Siad Barre fue derrocado. Desde entonces, el país ha enfrentado una profunda inestabilidad política y la presencia de milicias islamistas y señores de la guerra.










