La decisión de la mayoría conservadora aviva el debate migratorio global y la política de Trump
El Tribunal Supremo de Estados Unidos reactivó temporalmente este martes la política de la Administración Trump para deportar migrantes a terceros países, un fallo que profundiza la estrategia de deportaciones masivas y genera preocupación internacional por posibles violaciones de derechos humanos.
La decisión deja en suspenso los fallos de tribunales inferiores que obligaban a informar a los migrantes sobre su destino y permitirles impugnar el traslado antes de la expulsión. La Administración justifica la medida como necesaria para deportar a personas con antecedentes penales.
Los seis jueces que conforman la mayoría conservadora votaron a favor del Gobierno de Trump. Las juezas progresistas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson se opusieron. La Administración había solicitado al Supremo autorizar estas deportaciones alegando una ‘emergencia nacional’.
La reactivación supone un nuevo paso en la política migratoria de Trump, que ha enviado migrantes a terceros países, incluidos algunos señalados por violaciones de derechos humanos. Una investigación de The New York Times reveló que deportados a Guinea Ecuatorial fueron encapuchados, atados y golpeados por agentes policiales.
El Supremo escuchará los argumentos sobre la legalidad de la política en diciembre, antes de una decisión definitiva. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, más de 25.000 migrantes han sido enviados a 29 terceros países bajo esta política, según organizaciones y medios estadounidenses.











