El esloveno (Klanec, 27 años) entró en la página de oro del al igualar los de los legendarios Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, hecho histórico que se concretó tras una breve jornada de 89 km que concluyó en París con el triunfo del neerlandés (Alpecin), que logró su segundo triunfo.
Un maravilloso, el más rápido de la historia, con una etapa corta pero explosiva que terminó con un entre y Van de Poel desde la tercera subida a Montmartre que dio paso a un esprint impresionante que dio gloria al mejor clasicómano del mundo, exhausto en el suelo nada más atravesar la línea de meta en los.
(Kapellen, 31 años), firmó una prestigiosa etapa con un tiempo de , a una media de 44,8 km/h, por delante de su compañero del Alpecin y del danés ( ) «Pensé en esta etapa desde el año pasado.
Ha sido un sueño, un sueño de la historia.
Creí que nos iban a coger, pero como no llegaban lo di todo y lo conseguí.
Hemos sido primero y segundo, es increíble», dijo emocionado en meta.
En el pelotón, agotado tras aguantar la subida a Montmarte y los 10 últimos kilómetros hasta meta con , entró abrazando la gloria , de amarillo, directo al del.
Había logrado el quinto del , el acceso al salón de ilustres de la carrera más importante del mundo.
Otro salto en su particular lucha contra la historia para un ciclista que está marcando una época en el , con un estilo ambicioso y dominador, a veces aplastante, que le ha permitido conseguir unos números imbatibles: en total, con 26 triunfos de etapa, un Giro, 2 títulos mundiales, 5 Lombardías, 4 Liejas, 3 Tour de Flandes….
El.
«Es una , ahora veo mi nombre junto al de las , algo que no puedo creer todavía.
Para ganar, lo más importante es disfrutar de lo que haces y compartirlo con la gente que te rodea», dijo el esloveno.
«También estoy muy contento por el de y como próximo objetivo ya veremos si voy a la Vuelta (a España).
Ahora, voy descansar», subrayó.
El triunfo de en la presente edición quedó encargado desde la sexta etapa, cuando en el primero y en después regaló para el recuerdo una exhibición en solitario que le permitió endosar 2.38 minutos a y resto de rivales.
Aquel 9 de julio ya estaba llamando a las puertas del «club de los «.
Con , pronto redujo el interés del Tour a la lucha por las plazas secundarias del podio.
En París le acompañó en la foto triunfal el belga , alejado a 6.26 minutos, y el compañero mexicano del patrón en el , , quien confirmó en el año de su debut las amplias expectativas depositadas en él.
Fuera del cajón quedó la esperanza francesa , el chaval de Lyon que a sus 19 años y en su debut estuvo con los mejores hasta la última jornada en.
Con su clase y juventud reparte ilusión en un país que no celebra un Tour desde 1985, cuando se impuso.
El joven francés se aupó a un meritorio quinto puesto, por delante del danés Skjelmose.
El primer español, , acabó séptimo, «frustrado, pero no decepcionado» en el primer Tour como jefe de filas de un equipo, el.
Dentro del top diez entró el supercombativo del Tour, el ecuatoriano , octavo, y dominador en los Alpes con.
En las clasificaciones complementarias mención especial para Carapaz, quien dejó claro en la salida de Barcelona que sus objetivos eran un triunfo de etapa y el maillot de puntos de la montaña.
Pleno acierto para «la locomotora del Carchi», quien levantó los brazos en solitario en Merlette y.
En la cima del Galibier pasó como de facto.
‘Chapeau’ al guerrero de El Carmelo.
En la lucha por el de mejor joven se instauró una rivalidad que puede tener mucho recorrido en el futuro entre y.
El mexicano, a la vera de , se impuso confirmando que es un corredor de muchos quilates para las grandes vueltas.
El francés aprobó con notable.
No se le puede pedir más a su edad y en el año de su estreno.
El consuelo para el , con dos hombres en el top diez, Skjelmose y Ayuso, fue el triunfo por equipos por delante del de y del de Evenepoel.
Las imágenes de la multitud complicando el paso de los corredores en el ascenso al , el del colombiano al chocar contra el coche del , quien a su vez evitó un atropello frenando bruscamente, abrieron el debate sobre la seguridad de los ciclistas en ese tipo de jornadas de montaña.
El espectáculo de público en el puerto mítico de las 21 curvas en innegable, pero algunos corredores alzaron la voz por sentirse inseguros ante el enorme gentío, entre ellos , frenado en varias ocasiones por los aficionados.
Cobrar por acceder a los puertos, reforzar la subida con son algunas de las soluciones comentadas.
La tiene un asunto a estudiar.
Por otra parte, volvieron a ser noticia los por sorpresa.
y fueron despertados por los «vampiros» de la ITA a horas muy tempranas de la madrugada.
Días después Evenepoel y otros pasaron control por la noche.
Todo conforme a reglamento, pero algunos se sintieron perjudicados en su descanso en vísperas de etapas importantes.
Controles sin sobresaltos..









