El acuerdo con Venezuela redefine el comercio petrolero y abre interrogantes para América Latina y la diáspora.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, confirmó que el petróleo venezolano repondrá las reservas estratégicas del país. Una alianza que marca una tendencia en la geopolítica regional y que podría influir en los precios globales del crudo, con efectos en República Dominicana.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que el petróleo venezolano comenzará a reponer las reservas estratégicas de crudo de su país «muy pronto», en referencia al acuerdo firmado entre ambos países para que empresas estadounidenses se hagan con el control de una quinta parte de las reservas probadas del país caribeño. Este movimiento, inédito en las últimas décadas, supone un cambio radical en la política exterior de Washington hacia Venezuela y podría sentar un precedente en la región.
«Una de las cosas que haré con el petróleo venezolano es llenar las Reservas Estratégicas Nacionales que, debido al inepto Joe Biden, prácticamente han quedado vacías. El proceso de llenado completo comenzará muy pronto y es un regalo de Venezuela para el pueblo de Estados Unidos», escribió Trump en su red Truth Social, en un mensaje que busca capitalizar políticamente la crisis energética heredada de su predecesor.
Las reservas estratégicas estadounidenses se sitúan en torno a los 290.000 barriles, un nivel no visto desde 1983, agravado por la guerra con Irán. Para República Dominicana, que importa la totalidad de sus combustibles, esta dinámica podría traducirse en una mayor estabilidad de precios en el mediano plazo, aunque dependerá de la evolución del conflicto en Oriente Medio y de la capacidad real de Venezuela para aumentar su producción.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, detalló que el acuerdo, del que se desconocen la mayoría de detalles, supondrá la producción de 1,5 millones de barriles diarios, con una vigencia de 25 años y el desarrollo de 17 campos estratégicos, con «un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo». Este pacto, firmado dos días antes del anuncio de Trump, consolida la tutela de Washington sobre el Gobierno de Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro en enero.
Para la diáspora dominicana en Estados Unidos y para los analistas internacionales, este acuerdo representa un realineamiento de fuerzas en el Caribe y América Latina. Mientras algunos lo ven como una oportunidad para estabilizar el mercado energético, otros advierten sobre las implicaciones políticas de un control estadounidense sobre los recursos venezolanos. El tiempo dirá si este «regalo» de Venezuela se convierte en una bendición o en una nueva fuente de conflicto.











