La tregua arancelaria hasta enero y el rol de China en la guerra con Irán marcan la agenda global
El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, finalizaron este viernes una cumbre en Washington de escasos resultados visibles, pero con elogios mutuos y la promesa de dos nuevos encuentros en noviembre y diciembre, en un contexto de tensiones comerciales y geopolíticas.
La cumbre, la tercera bilateral entre ambos gobernantes, comenzó con un anuncio significativo: ambos países acordaron prolongar la tregua en su guerra arancelaria hasta el 10 de enero. La medida busca allanar obstáculos de cara a complejas negociaciones comerciales entre las dos principales potencias mundiales, que podrían durar meses.
Trump confirmó que habló con Xi sobre la guerra contra Irán y aseguró que tras la cumbre habría «buenas noticias» para los agricultores estadounidenses, lo que indicaría un aumento de las cuotas de exportación. China es el primer cliente del petróleo iraní, ahora sometido a un estricto bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz. Xi pidió que Estados Unidos e Irán resuelvan sus problemas «a través de la negociación lo antes posible».
El líder chino afirmó que su viaje a Washington añadió «nuevo contenido» a su cumbre con Trump en Pekín en mayo, y que ambos acordaron lograr una «estabilidad estratégica sobre la base del respeto, la equidad y la reciprocidad». También recomendó «prudencia» a Trump respecto al asunto de la independencia de Taiwán.
Trump confirmó dos nuevas citas: en noviembre en China, durante la cumbre de APEC en Shenzhen, y en diciembre en la cumbre del G20 en Miami, Florida. La jornada incluyó un té en la Casa Blanca con las esposas de ambos mandatarios y una visita a los Archivos Nacionales, donde Trump mostró a Xi la Declaración de la Independencia y la Constitución estadounidense, en el 250º aniversario de Estados Unidos.








