Encuesta ENHOGAR-MICS 2025 revela que solo 12.1 % de cuidadores justifica el castigo físico, pero la violencia persiste
En el Día Nacional de los Derechos de la Niñez, UNICEF puso sobre la mesa una paradoja dominicana: aunque la mayoría de cuidadores rechaza el castigo físico, más de la mitad de los niños lo experimenta. El organismo internacional llama a transformar normas sociales arraigadas.
Santo Domingo.- El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentó este lunes los resultados de la encuesta ENHOGAR-MICS 2025, realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con su respaldo. Según los datos, el 54.9 % de los niños y niñas dominicanos de 1 a 14 años experimentó algún método violento de disciplina durante el mes anterior a la entrevista, una cifra que evidencia la persistencia de prácticas nocivas en los hogares.
El representante de UNICEF en el país, Carlos Carrera, destacó la contradicción entre las actitudes declaradas y las prácticas reportadas: solo el 12.1 % de las madres, padres o personas cuidadoras considera que el castigo físico es necesario para criar o educar. ‘Esto equivale aproximadamente a una de cada ocho personas cuidadoras’, precisó. No obstante, el 37.9 % de los niños recibió castigo físico, el 43.0 % agresión psicológica y el 2.5 % castigo físico severo. Apenas el 31.2 % experimentó únicamente métodos no violentos.
El análisis por edades muestra que la disciplina violenta alcanza su punto más alto entre los niños de 3 a 4 años, con 61.4 %. Le siguen el grupo de 5 a 9 años (57.9 %), el de 10 a 14 años (52.4 %) y el de 1 a 2 años (45.9 %). UNICEF atribuye estas cifras a normas sociales profundamente arraigadas, experiencias de crianza y la falta de familiaridad con alternativas no violentas para establecer límites y orientar el comportamiento infantil.
Carlos Carrera subrayó que el reto es transformar la manera en que se entiende la autoridad y la disciplina dentro de las familias. ‘Todavía existe una idea profundamente arraigada de que para que un niño respete hay que hacerlo sentir miedo. El reto es demostrar, desde la familia, la escuela y la comunidad, que poner límites y ejercer autoridad no significa recurrir a la violencia’, insistió. La evidencia internacional recopilada por UNICEF indica que la disciplina violenta es ineficaz y puede producir consecuencias negativas inmediatas y a largo plazo en el bienestar y desarrollo de la niñez.










