La inflación acumulada de 175,5% y el congelamiento salarial profundizan la crisis que empuja la migración
El costo de la canasta alimentaria para una familia de cinco personas en Venezuela fue de 727,89 dólares en julio, una caída del 3,7 % respecto a junio, según el Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas). Mientras tanto, el salario mínimo mensual, congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, equivale a unos 18 centavos de dólar, apenas el 0,03 % de ese monto.
El informe del Cendas, de la Federación de Maestros, señala que la canasta alimentaria está integrada por 60 productos básicos y que su costo pasó de 756,45 dólares en junio a 727,89 dólares en julio. La organización incluye 13,52 dólares por agua potable embotellada, dado que el agua de tubería no cumple parámetros de potabilidad según expertos y ONG.
La brecha entre el ingreso legal y la realidad del mercado sigue siendo crítica, advirtió el Cendas. El salario mínimo y las pensiones permanecen congelados en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022. La Constitución venezolana garantiza un salario suficiente para vivir con dignidad, pero el Ejecutivo ha optado por bonos para trabajadores públicos que suman 240 dólares, sin incidencia en beneficios laborales.
La inflación en el país petrolero escaló a 19,9 % en julio, acumulando un aumento de precios del 175,5 % en los primeros siete meses del año, según cifras oficiales. Esta espiral inflacionaria y la pérdida del poder adquisitivo son factores que han impulsado la migración de venezolanos hacia otros países de la región, incluida la República Dominicana.
Hace una semana, el Comité de Derechos Humanos para la Defensa de los Pensionados, Jubilados, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad solicitó a la delegación opositora en el diálogo con el chavismo incluir un incremento progresivo de las pensiones y el salario mínimo hasta igualar, en una primera etapa, el costo de la canasta alimentaria.












