volvió a encontrarse con , pero esta vez la fue distinta.
El regresó al escenario donde construyó buena parte de su carrera con los vestido con el uniforme de los y, en lugar de la bienvenida reservada para un antiguo ídolo, recibió una mezcla de , y recuerdos, en la de su equipo 6-4 a manos de.
Había casi una década desde que llegó a.
En ese tiempo se convirtió en una de las caras de la franquicia, fue elegido tres veces al Juego de Estrellas y ayudó a los a conquistar la.
Pero el viernes, cuando su nombre apareció en la , el dejó claro que algunas heridas todavía no habían cerrado.
Los presentes lo recibieron con una sonoro abucheo.
, colocado como y segundo en el orden de los , había intentado restarle dramatismo al reencuentro horas antes del partido.
» «, dijo desde el.
«Los fanáticos fueron buenos conmigo».
También había dejado claro que no quería vivir atrapado en el.
«Sabía que este día iba a llegar…
pero simplemente hay que y «, comentó.
Sin embargo, tenía su propia versión de la.
Cuando caminó hacia el plato en la , los volvieron a escucharse con fuerza.
Se con apenas cuatro lanzamientos, una circunstancia que pareció alimentar todavía más la reacción del.
Pero respondió como suele hacerlo:.
Más adelante recibió una y conectó un.
Los terminaron perdiendo, pero el se encargó de dejar su huella en una noche que, para él, tenía mucho más significado que un simple partido de temporada regular.
«Rafi hace lo que Rafi hace», resumió el de los ,.
«La conectó con fuerza y la sacó del parque».
Hubo, además, un momento en que el consiguió imponerse al presente.
Al finalizar la , los proyectaron en las pantallas del estadio un con algunos de los de durante sus años en.
Al principio, respondió con.
Poco a poco, sin embargo, los aficionados comenzaron a reconocer lo que estaban viendo.
Al terminar el montaje llegaron los.
Desde el , respondió con un gesto tímido de.
Fue quizá el instante más cercano a una reconciliación entre el jugador y la afición que durante años lo convirtió en uno de sus favoritos.
Pero la tregua duró poco.
En su siguiente turno, en la , volvieron los.
recibió otra.
Cuando conectó el , algunos aficionados volvieron a aplaudir.
La resumía perfectamente la entre y aquella noche: gratitud por lo que fue, resentimiento por cómo terminó.
Porque detrás de los había una de.
llegó a los siendo muy joven y terminó convirtiéndose en una de las principales figuras de la franquicia.
En , durante apenas su segunda temporada, fue una pieza importante del equipo que terminó levantando el trofeo de campeón de la.
Pero la comenzó a quebrarse después.
Los contrataron al durante los entrenamientos de , una decisión que dejó a desplazado de la posición que había defendido durante años.
El finalmente aceptó convertirse en y respondió con su.
Luego llegó otro episodio.
, de , sufrió una que terminó con su temporada.
Los necesitaban cubrir la posición, pero a asumir el puesto.
La tensión terminó desembocando en un que parecía difícil de imaginar apenas unos años antes.
El , los adquirieron a.
A cambio, recibió al lanzador derecho , al zurdo Kyle Harrison y a los prospectos James Tibbs III y José Bello.
Los , además, asumieron el resto del gigantesco de : y de dólares.
Así terminó su en.
O, al menos, así parecía.
Porque el viernes, al pisar nuevamente , descubrió que abandonar una ciudad es mucho más sencillo que abandonar los recuerdos que dejó en ella.
» «, había dicho.
Y durante unas horas, le recordó por qué alguna vez fue suyo.
También le recordó por qué ya no lo es..











