Triunfo ajustado en la primera cima del Giro de Italia
El danés Jonas Vingegaard cumplió con el pronóstico al adjudicarse la primera llegada en alto de la 109ª edición del Giro de Italia en la cumbre del Blockhaus, aunque el margen obtenido resultó considerablemente más reducido de lo que anticipaban los especialistas. Cuando el máximo favorito lanzó su ataque a 5.5 kilómetros de la meta en esta exigente ascensión de los Abruzos, muchos supusieron que sentenciaría la Corsa Rosa.
Sin embargo, el doble ganador del Tour de Francia cruzó la línea de llegada como un velocista que lanza su bicicleta para arañar cada segundo posible, sacando apenas trece segundos de ventaja sobre el austríaco Felix Gall, quien protagonizó una escalada tan sólida como cerebral. Un terceto compuesto por Jay Hindley, Giulio Pellizzari y Ben O’Connor logró contener los daños, cediendo poco más de un minuto.
“Estoy contento de haber podido sacar tiempo a mis rivales. Apuntábamos a la victoria de etapa y estoy extremadamente feliz de haber podido rematar el trabajo”, manifestó el escandinavo, quien en su debut en el Giro se convierte en el corredor número 115 en la historia que conquista al menos una etapa en cada una de las tres grandes vueltas.
Eulálio resiste la maglia rosa por la mínima
En la clasificación general, Vingegaard ascendió al segundo puesto, ubicándose a 3 minutos y 17 segundos del portugués Afonso Eulálio. El líder del Bahrain, que disponía de más de seis minutos de margen al inicio de la fracción, peleó con fiereza para preservar su maglia rosa antes de descolgarse a solo 200 metros del zarpazo del danés.
“Delante volaban, yo solo intentaba sobrevivir. En la parte final exploté y si no hubiera tenido a Damiano Caruso conmigo habría perdido uno o dos minutos más”, confesó Eulálio, quien confía en retener el liderato hasta la contrarreloj del martes, inmediatamente después de la jornada de descanso.








