Investigación en ratones publicada en Science Advances explora el rol de la inmunidad entrenada
Un estudio liderado por Johns Hopkins Medicine y publicado en Science Advances encontró que la vacuna BCG, utilizada globalmente contra la tuberculosis, podría reducir los signos característicos de la demencia en ratones, un hallazgo que abre una nueva vía de investigación sobre el alzheimer y las demencias relacionadas.
La investigación, realizada en ratones modificados genéticamente para presentar síntomas biológicos de demencia, evaluó el efecto de la vacuna BCG (bacilo Calmette-Guérin), una vacuna viva y atenuada elaborada a partir de una cepa modificada de Mycobacterium bovis, ampliamente usada para prevenir la tuberculosis y tratar el cáncer de vejiga. Los resultados se publican en la revista Science Advances en un artículo liderado por investigadores del Johns Hopkins Medicine (Estados Unidos).
El equipo dividió a los roedores en dos grupos: los que recibieron la vacuna y los que recibieron una inyección de solución salina, e incluyó un grupo de comparación con ratones sin demencia a los que también se administró solución salina. Tras múltiples evaluaciones basadas en imágenes cerebrales y análisis de indicadores de la enfermedad, constataron que los ratones que recibieron la BCG tenían aproximadamente cinco veces más probabilidades de presentar signos de reducción de los depósitos de tau en el cerebro y eran cuatro veces menos propensos a presentar marcadores de inflamación sostenida.
William Bishai, uno de los autores, explicó en un comunicado: «Estamos trabajando intensamente para comprender el mecanismo detallado de cómo funciona, pero esta investigación apunta a indicios preliminares de que es probable que ciertos aspectos de la inmunidad entrenada estén impulsando esta respuesta». La inmunidad entrenada alude a la capacidad de las células del sistema inmunitario innato de los mamíferos para asumir un papel más amplio; según Bishai, las células mieloides del sistema nervioso central y del cerebro estarían usando la información de la BCG para reconocer y ayudar a responder a la formación de placas y ovillos característicos del alzheimer y las demencias relacionadas.
Los ratones no tratados también mostraron la activación de 716 genes relacionados con el alzheimer, la muerte celular y la neuroinflamación, y la BCG normalizó todos excepto nueve. Asimismo, en comparación con los no tratados, los vacunados eran menos propensos a presentar signos de atrofia cerebral y tenían más probabilidades de vivir más tiempo y obtener mejores resultados en tareas relacionadas con la memoria y la identificación de objetos. El hallazgo, aunque preliminar y en modelos animales, se suma al interés global por reposicionar vacunas existentes frente a enfermedades neurodegenerativas.












