El levantamiento que reanudó la lucha contra el dominio español
El 24 de febrero de 1895 quedó grabado en la historia caribeña como la fecha en que se produjo el Grito de Baire, señal que reactivó la guerra por la independencia de Cuba frente a la Corona española. La insurrección fue coordinada simultáneamente en diversas localidades del oriente de la isla, siendo Baire el punto de partida acordado para el alzamiento general.
La estrategia independentista fue concebida y organizada desde el exilio por José Martí, quien fundó el Partido Revolucionario Cubano con el objetivo de unificar a las fuerzas dispersas y preparar una contienda definitiva contra el régimen colonial. Martí desplegó una intensa labor diplomática y organizativa para sumar voluntades al proyecto liberador, convencido de que la emancipación era impostergable.
Liderazgo militar y visión estratégica
El prócer cubano consiguió integrar bajo un mando cohesionado a experimentados jefes militares como Máximo Gómez y Antonio Maceo, figuras determinantes en la conducción táctica de la campaña bélica. Ambos generales aportaron su capacidad estratégica y su prestigio entre las tropas mambisas para encabezar las operaciones contra las fuerzas peninsulares.
Esta nueva etapa de la lucha independentista perseguía un objetivo adicional de gran relevancia: impedir que la mayor de las Antillas cayera bajo la órbita de otra potencia extranjera que pudiera aprovechar el vacío dejado por España. Las hostilidades se prolongaron durante tres años hasta 1898, transformando radicalmente el panorama geopolítico del Caribe y marcando la culminación del dominio colonial español en la isla, lo que abrió paso a una nueva era para la región.










