El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este sábado que su país dispone de la capacidad militar necesaria para retomar las hostilidades contra Irán si el diálogo diplomático no prospera. La advertencia se produjo durante un foro de seguridad en Singapur, en un contexto de negociaciones indirectas que permanecen bloqueadas.
Washington y Teherán llevan semanas intercambiando mensajes para poner fin al conflicto en Oriente Medio, pero los combates más intensos desde la entrada en vigor de la tregua el 8 de abril han estancado las conversaciones. Una reunión de dos horas en la Casa Blanca el viernes concluyó sin anuncios concretos.
Trump impone condiciones drásticas
El presidente Donald Trump exigió que la república islámica renuncie para siempre a las armas nucleares y que sus reservas de uranio altamente enriquecido sean eliminadas por completo. Además, ordenó la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio global de hidrocarburos que Irán mantiene prácticamente bloqueada desde el inicio de las hostilidades.
Del lado iraní, el portavoz de Exteriores Esmail Baqai confirmó que los intercambios de mensajes continúan, aunque defendió la situación especial del estrecho por encontrarse en aguas territoriales compartidas con Omán. Un parlamentario iraní declaró que solo ambos países tienen potestad para decidir sobre su gestión.
Crisis humanitaria y económica
El conflicto, desencadenado por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, ha causado miles de víctimas y disparado los precios del petróleo. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial alertaron sobre el riesgo de una escasez de crudo si el tráfico en Ormuz no se normaliza con rapidez.
En paralelo, los bombardeos israelíes en el Líbano —donde se enfrentan Hezbolá y las fuerzas israelíes— suman más de 3.300 fallecidos desde el inicio de la guerra. Una nueva ronda de negociaciones políticas está prevista para los días 2 y 3 de junio en Washington, aunque el movimiento chiita libanés se opone frontalmente a estas conversaciones.











