En política, como en los aguaceros de mayo, uno sabe cuándo empieza a llover, pero no cuándo va a ceder.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón , salió en una entrevista exhibiendo una energía recién renovada y obviamente no era para rellenar minutos de aire.
Su defensa del Gobierno y del plan anticrisis fue apenas el preámbulo.
El verdadero ráfagazo llegó cuando soltó la frase responsable de poner a medio PRM a buscar pastillas para la presión: “En todas las encuestas que yo veo, David está arriba.” Yayo habló con un tono firme dejando claro su rechazo a jugar a medias tintas.
Y, por si quedaba duda, remató afirmando no aspirar ni a jefe de campaña ni a vicepresidente: “Esa mojiganga de ‘yo tengo más liderazgo’ hay que dejarla.
Aquí lo único sensato es ayudar a Luis.
Y quien no respete eso, lo vamos a decir con nombre y apellido.
No vamos a permitir que se juegue con el PRM.” ¡Mensaje enviado, recibido y archivado! En ese contexto, la reunión —confirmada o no— entre Yayo y David Collado a puertas cerradas sigue el libreto misterioso tradicional de este país.
Mientras tanto, el silencio de Hipólito Mejía inquieta por encima de cualquier calma.
No porque haya perdido fuerza —la tiene—, sino porque la burbuja de inevitabilidad en torno a Carolina Mejía empezó a desinflarse.
Y, para colmo, a su equipo le han ido quitando espacios en el tren gubernamental.
El subsuelo político se recalienta.
Circulan versiones —no oficiales, pero insistentes— de renuncias en Justicia Social y en Fuerza del Pueblo, dirigentes recalculando su futuro y mirando hacia el PLD.
Vemos a un Gonzalo Castillo convertido en polo de atracción por proclamaciones de figuras públicas no simpatizantes del PLD, pero identificando en él una nueva esperanza.
No es un éxodo masivo, pero sí un goteo incómodo, suficiente para ver a Troya arder.
En el PLD, Francisco Javier genera más preguntas que respuestas.
Reaparece sin protagonismo.
Algunos dentro del partido sienten ya no controla el aparato electoral como antes, pero suma.
Mientras tanto, Danilo Medina está muy activo, juramentando nuevos y viejos militantes en actitud de hijos arrepentidos.
Al Dr.
Leonel Fernández se le vio días pasados entre España y Estados Unidos con empresarios de alto nivel —como Manuel Estrella, entre otros—.
El león no duerme.
Pero también se murmura en la Fuerza del Pueblo que “los espacios están comprometidos”, y por eso algunos empiezan a saltar del barco.
Y mientras algunos se dedican a la crítica morbosa, a ese deporte nacional de atacar al otro para quedar ellos bien, tampoco podemos ignorar dentro de la República Dominicana existen contradicciones por asumir y corregir.
Hay sectores empresariales beneficiados por el desorden y sectores políticos viviendo del ruido.
Atención, políticos tránsfugas: dejen de hacerse los distraídos y decidan dónde van a pararse.
Pues, quien no se acomoda a tiempo… lo acomodan fuera del juego.
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