La vanidad es un espejismo que seduce y después abandona.
Hace creer al hombre que es indispensable, que su nombre permanecerá para siempre y que los aplausos son una prueba de grandeza.
Pero basta el paso del tiempo para desenmascarar la mentira.
Hoy te aclaman, mañana apenas te recuerdan; hoy buscan tu presencia , mañana pasan de largo sin detenerse.
Todo es viento.
Muchos sacrifican la verdad por una ovación y la dignidad por unos minutos de popularidad.
Qué pobre destino el de quien vive para ser admirado.
La historia está llena de nombres que parecían inmortales y terminaron cubiertos por el polvo del olvido.
Solo permanece lo que se hizo con humildad, justicia y amor.
Lo demás es ruido, humo y vanidad.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
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