La crisis hídrica en la isla vecina refleja tendencias climáticas que afectan a toda la región.
El 40% de Puerto Rico aún sufre sequía extrema, una mejora que contrasta con la crisis hídrica global y que plantea interrogantes sobre la resiliencia caribeña.
El Monitor de Sequía de Estados Unidos informó este jueves que el 40% de Puerto Rico padece sequía extrema, un 4% menos que la semana pasada. La reducción se atribuye a las lluvias de hasta 15 centímetros en zonas del sureste, provocadas por los remanentes de la tormenta Dolly, un fenómeno que resalta la variabilidad climática en.
La sequía severa en la isla bajó de 66.61% a 62.26%, mientras que la moderada se mantiene en 75.21%, afectando a más de 3 millones de personas. Este panorama, aunque mejorado, sigue siendo crítico y refleja una tendencia regional que también impacta a República Dominicana, donde la gestión del agua es un desafío creciente.
El embalse Carraízo, que abastece al área metropolitana de San Juan, se mantiene en nivel de observación, con racionamiento de agua en siete municipios. Esta situación, similar a la que han enfrentado algunas provincias dominicanas, evidencia la necesidad de políticas públicas coordinadas y de inversión en infraestructura hídrica en toda la región.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) amplió a 38 los municipios bajo declaración de desastre por sequía, y la gobernadora Jenniffer González confirmó la medida. La inclusión de las Islas Vírgenes subraya el carácter regional del problema, que afecta a la diáspora y al comercio, y que demanda una respuesta conjunta en.
Este fenómeno no solo es una noticia ambiental, sino también un indicador de tendencias que pueden influir en la seguridad alimentaria y el turismo en la región. Para República Dominicana, la experiencia puertorriqueña ofrece lecciones sobre la importancia de la preparación y la cooperación internacional en la lucha contra los efectos del cambio climático.










