Estudio del IIDH-CAPEL confirma que el 45.6 % de abstención es un mensaje estructural de descontento
La abstención electoral en República Dominicana alcanzó el 45.6 % en 2024, superando el 44.7 % de 2020, y un estudio del IIDH-CAPEL revela que se trata de un voto de protesta consciente. El fenómeno, presentado por la JCE, evidencia un cuestionamiento profundo a la clase política y a las campañas tradicionales.
La abstención electoral en el país ya no puede atribuirse solo a la apatía. El estudio del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), dado a conocer ayer miércoles por la Junta Central Electoral (JCE), concluye que una parte importante de los ciudadanos que no votan lo hace de forma consciente y reflexiva, como «comunicación política silenciosa» frente a una oferta que no los representa.
El investigador líder, Luis Mario Rodríguez, explicó que el ciudadano no votante «no está socialmente marginado» y posee niveles educativos y sintonía institucional que indican que su decisión es un mensaje consciente de insatisfacción. El estudio adquiere relevancia tras la abstención del 45.6 % en las elecciones presidenciales y congresuales de 2024, superior al 44.7 % de 2020, cuando la pandemia y la suspensión de las municipales ofrecían explicaciones coyunturales. Para los investigadores, repetirse en condiciones normales confirma un problema estructural.
La encuesta muestra que las razones para no votar son críticas directas a la oferta política: el 19 % dijo que ningún candidato lo convenció; el 14 % falta de confianza en el sistema político; el 8 % que no había buenas propuestas y el 5 % mencionó la corrupción. Rodríguez destacó que tres de las cuatro razones más mencionadas constituyen una evaluación crítica hacia la clase política. Además, el 47 % de los encuestados en el país y el 42 % de los residentes en el exterior consideran que las campañas ofrecen «más de lo mismo».
El rechazo no implica abandono de la democracia: el 74 % de los encuestados prefiere el sistema democrático sobre cualquier otra forma de gobierno. La contradicción es que valoran positivamente la democracia pero cuestionan con dureza sus prácticas. El estudio también identifica agotamiento de las campañas tradicionales: el 44.4 % coloca los mitines entre lo peor de la última campaña y el 41.2 % señala a los propios candidatos. La investigación concluye que parte del abstencionismo es una decisión política de distanciamiento ético y descontento.












