(Pablo Neruda) El 3 de agosto de 1492, un grupo de expedicionarios españoles, representando a los Reyes Católicos y comandados por partieron del puerto Palos de Moguer, iniciando así un largo viaje cuyos propósitos originales nada tenían que ver con el descubrimiento, y colonización de un nuevo mundo.
La expedición, llevada a cabo en tres naves, llegó a una isla del Mar Caribe llamada Guanahaní, el 12 de octubre de 1492, materializándose de esa manera uno de los acontecimientos de mayor trascendencia en la historia de la humanidad : el descubrimiento de América.
O, como lo ha denominado , como Esa «otra hazaña de Colón», al decir del ya citado investigador y laureado escritor cubano, Arrom, consistió en llevar la a las nuevas tierras descubiertas.
De ahí que considere, con sobradas razones, que la travesía del veterano y aventurero marinero de origen italiano, más que el viaje del descubrimiento fue «el viaje de la lengua» La famosa hazaña colombina no sólo nos puso en contacto con un nuevo espacio geográfico, sino que dio lugar al nacimiento de una nueva lengua: el.
Esta variante dialectal, según el respetado maestro y brillante lingüista dominicano, doctor Celso Benavides – aclara Benavides – …» (Fundamentos de historia de la , 1986, Pág.272) Para un mejor estudio del desarrollo histórico del conviene insertar esta modalidad dialectal en el contexto lingüístico en la que la misma se inscribe: el español peninsular.
En virtud de este criterio, el , más que una lengua general, se nos presenta como un dialecto; o, en términos más específicos, como la variante dialectal con que se intercomunican y comprenden los pueblos hispanoamericanos Su origen histórico, como ya hemos señalado, se remonta al mismo instante en que Colón descubre el continente americano, vale decir, se inicia con la y colonización del Nuevo Mundo.
En sintonía con esta idea, el profesor Arrom, en su ensayo «La otra hazaña de Colón» (1979), apunta lo siguiente: » (Pág.
7 Y continúa señalando más adelante: (Pág.
8) Y en cuanto al código empleado por el autor del «Diario de navegación» para describir el paisaje americano, el lingüista y antropólogo antillano enfatiza que: (Págs.
24/26).











