Análisis desmonta aspiración presidencial del youtubero y revela el peso de las élites
El youtubero Santiago Matías (Alofoke) no tiene ni posibilidad ni méritos para alcanzar la presidencia de la República, según un análisis que expone cómo los poderes fácticos dominicanos controlan la política y la elección de presidentes. La columna, firmada por Héctor Gerardo, sostiene que ni la riqueza ni la popularidad en redes bastan para competir con la maquinaria de los partidos tradicionales.
El texto señala que Santiago Matías, a quien describe como «analfabeta político», parece ignorar que en la República Dominicana la «clase de poder» que influye de manera determinante en la política y en la elección de los presidentes está compuesta por los llamados poderes fácticos: la élite empresarial tradicional, los grupos económicos concentrados, los medios de comunicación masivos —propiedad de esos mismos grupos— y las cúpulas de los partidos políticos. Esos sectores no pondrían su futuro en manos de alguien que, a pesar de la riqueza acumulada en poco tiempo, no es uno de ellos.
Formar un partido político capaz de catapultar hasta la primera magistratura no se hace en dos años, y menos con grupos de borregos y oportunistas que empiezan a linzonjear a este muchacho para conseguir un par de pesos, indica el análisis. Añade que la mayoría de quienes alientan a Alofoke son sus asalariados o personas que esperan una oportunidad para obtener algo de las dádivas que concede el youtubero.
El autor expresa que ojalá la euforia en la recolección de firmas para la inscripción ante la JCE del Partido Dominicanos Primero no le siga subiendo los humos a la cabeza y que sus adláteres no le repitan que es «un fenómeno político que cada día crece». Recuerda que Santiago Matías (Alofoke), tal y como lo definió recientemente el expresidente Leonel Fernández, es un fenómeno comunicacional en las redes sociales, pero de ahí a convertirse en líder de masas y crear una maquinaria electoral capaz de alcanzar la presidencia, está muy lejos.
El análisis subraya que, aunque formalmente el poder reside en el voto ciudadano, son los sectores poderosos los principales financistas de las campañas y gestores de la gobernabilidad. No es secreto que los dueños de medios —grandes multimedias y grupos de radiodifusión y televisión— están en manos de esa clase oligarca que moldea la opinión pública, define la agenda nacional y puede potenciar o invisibilizar figuras políticas. Por eso, concluye que un tipo como él, con habilidad para manejar a los menos instruidos pero sin formación en ciencias políticas, no competirá fácilmente con viejos zorros como el tres veces presidente Leonel Fernández o el candidato que salga del PRM o del PLD. La recomendación es que busque una candidatura al Congreso con uno de los grandes partidos, pues para llegar allí no se precisa mérito o escrúpulos.











