El senador compara la arremetida en su contra con el ‘Foro Público’ de la era de Trujillo
La renuncia de Antonio Taveras al PRM en mayo ha provocado ataques masivos de miembros del partido y comunicadores. El senador advierte sobre un peligroso camino para la democracia y traza paralelismos históricos.
El pasado mes de mayo el senador Antonio Taveras presentó su renuncia del Partido Revolucionario Moderno (PRM), generando un conjunto de desconsideraciones por parte de miembros de esa organización política y de comunicadores. Ante esto, Taveras publicó un escrito en el que advierte que ‘la mentada democracia’ transita por un peligroso camino nada halagüeño para este país.
El senador, que se identifica como historiador, recordó que desde la creación del ‘Foro público’, sección del periódico utilizada para desacreditar personalidades durante la era de Trujillo, no había encontrado otro momento en que un grupo político se pusiera de acuerdo para atacar en masa a un ciudadano que, en pleno ejercicio de sus funciones, puede optar por seguir o no en una organización. Citó al profesor Juan Bosch, quien en 1963 definió el foro como ‘verdadero pozo de inmundicias basado en la calumnia periodística’.
Taveras no detalló las interioridades de su renuncia, pero subrayó que renunciar a un partido siempre ha sido parte del ejercicio democrático. Recordó que en 1974 Francisco Augusto Lora renunció a esa organización política; en 1973 Juan Bosch renunció del PRD, partido que fundó en Cuba en 1939; y en octubre de 2019 Leonel Fernández renunció de manera ‘irrevocable’ al PLD. ‘Las renuncias son parte de los partidos, sobre todo cuando son decisiones bien ponderadas, que no nacieron del enojo’, afirmó.
El legislador también rememoró que en marzo de 2024, al presentarse por segunda vez su candidatura a senador por la Provincia Santo Domingo, José Ignacio Paliza alegó que Taveras Guzmán había sido un legislador promotor de la transparencia, razón por la cual el presidente Luis Abinader y el PRM lo llevaban como candidato. Bajo esa línea discursiva se promovió una figura con la que todos estaban cónsonos y orgullosos, teniendo como resultado ‘el senador más votado de la República Dominicana’, superando en votos al candidato presidencial del PLD Abel Martínez Durán. Taveras no era miembro del partido que lo llevó como candidato en dos ocasiones; fue el fruto de una alianza que él necesitaba para ganar y que el partido requería para no perder.
El senador sostiene que las alianzas son parte de las estrategias electorales, pero que no se pueden tolerar las acciones y actitudes asumidas por miembros de esa organización contra él. Desde el anuncio de su renuncia, los ataques, improperios y desconsideraciones llueven: lo acusan de ser lo peor, de tener doble moral, mal agradecido, y llegan al extremo de pedirle que renuncie a la senaduría porque tal presea le corresponde al partido y no al senador. Taveras compara estos ataques con el ‘Foro Público’ de la era de Trujillo, al que califica como ‘el más sofisticado sistema de tortura moral jamás imaginado’.












