
Disturbios y tensión social ponen a prueba la estabilidad política y económica francesa
Francia movilizará 70,000 policías y gendarmes este sábado para contener las protestas sociales convocadas, en un contexto de violencia urbana y malestar por el costo de vida. La crisis ocurre a seis meses de las elecciones presidenciales y mientras el gobierno busca aprobar un ajuste fiscal para 2027.
El despliegue incluye una veintena de blindados de la gendarmería, 15 camiones con cañones de agua, helicópteros y drones, según anunció el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Las autoridades acusan a grupúsculos de ultraizquierda y a delincuentes oportunistas de los disturbios del sábado pasado, uno de los episodios de violencia urbana más importantes en años.
El primer ministro Sébastien Lecornu advirtió en Limoges que el nivel de amenaza sigue siendo elevado y defendió el dispositivo de seguridad. En Orléans se esperan hasta 30,000 personas en una manifestación contra el congreso del partido ultraderechista Agrupación Nacional.
La indignación por el aumento del costo de vida ha alimentado un movimiento nacional que comenzó con protestas estudiantiles por las condiciones educativas a finales de septiembre. Nathanaël Combary, del sindicato Renouveau lycéen, dijo tras reunirse con el presidente Emmanuel Macron: ‘No estamos satisfechos’, y llamó a mantener el pulso con el gobierno.
Los disturbios agravaron la imagen de Francia por sus finanzas públicas: el rendimiento del bono soberano a 10 años superó de nuevo el 5%, algo inédito desde 2002. Moody’S mantuvo la calificación en Aa3 con perspectiva negativa, mientras el gobierno, minoría en el Parlamento, busca aprobar un ajuste fiscal para reducir deuda y déficit.











