ONDA | El maestro asegura se requiere el dominio absoluto de la ciencia musical, pero también la comprensión milimétrica del marco legal Armando Olivero Fuente externa Creado: 16.06.2026 | 11:13 Actualizado: 16.06.2026 | 14:46 En el complejo entramado del d erecho de autor y la propiedad intelectual , la República Dominicana ha dado pasos significativos hacia la especialización y la excelencia técnico-jurídica.
Lejos de los debates y las opiniones que suelen inundar la opinión pública cuando se habla de supuestos plagios o similitudes entre obras musicales, el país cuenta hoy con una estructura científica y un referente institucional en la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) , cuya dirección general está a cargo de José Ruben Gonell Cosme.
El maestro Armando Olivero, encargado del Departamento de Investigación y Peritaje de Obras, por sus siglas DIPO, es en estos momentos la máxima autoridad institucional en materia de peritaje musical en la República Dominicana y su perfil combina el rigor técnico del arte con el marco legal.
“La musicología forense, no es un oficio de corazonadas, es una disciplina rigurosa que exige un binomio profesional casi anatómico: el dominio absoluto de la ciencia musical y la comprensión milimétrica del marco legal”, explica Olivero, quien es egresado del Conservatorio Nacional de Música en composición y orquestación sinfónica, y con una destacada trayectoria como pianista, director y arreglista; es además profesional del derecho, egresado con honores Magna Cum Laude de la Universidad del Caribe (UNICARIBE), especializado en Propiedad Intelectual.
El reconocido maestro explica que el DIPO ha establecido una frontera metodológica crucial para la seguridad jurídica de nuestros creadores.
Abundando sobre el rol del perito musical, afirma que no se trata de juzgar intenciones ni determinar la existencia de «dolo» —atribución que compete de forma exclusiva a los tribunales y al Ministerio Público—sino el de actuar como un científico del sonido.
“Mi labor consiste en demostrar de manera objetiva, mediante análisis técnicos y comparativos, si una obra fue alterada o mutilada, si existe una similitud sustancial o si se vulneró la originalidad protegida por la Ley 65-00”, dice.
Si bien la República Dominicana cuenta con notables talentos e intelectuales de la música que pueden intervenir de forma independiente en un litigio, el trabajo del DIPO ha dotado al Estado dominicano de un órgano oficial de referencia institucional no solo local sino en toda Iberoamérica.
Sus informes periciales son piezas de altísima precisión que ofrecen a los jueces las herramientas técnicas indispensables para dictar sentencias justas.
Fama y Vida Miguelina Terrero “La música es arte, pero su defensa legal es una ciencia”, concluye Olivero, agregando que gracias a esto, el derecho de autor en el país no camina a ciegas; cuenta con un faro institucional que garantiza el respeto debido a la creación del intelecto humano.
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