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Atlanta mira a octubre: los Bravos tienen equipo, pero necesitan brazos

A , cuando el de las Grandes Ligas empieza a desprenderse de sus engaños y los buenos equipos ya no pueden esconder sus defectos ni los malos vivir de una racha, los han llegado al punto en que ya no se trata de saber si estarán en , sino de averiguar qué clase de equipo llevarán hasta allí.

está metido en la de la y tiene una en el Este.

aparece ligeramente por delante, mientras los siguen respirándole en la nuca.

Pero los récords, cuando llega la , sirven apenas para determinar quién juega contra quién y dónde.

Después comienza otro campeonato: series cortas, cuatro , tres buenos abridores, un sin grietas y la capacidad de producir una carrera cuando el bateo desaparece.

La del martes sobre los Mets ofreció una pequeña representación de lo que quisiera ser en.

lanzó seis entradas sin carreras, permitió cuatro hits y extendió a su cadena sin permitir anotación.

Después llegaron , Dylan Lee y y retiraron, entre los tres, las últimas nueve outs sin permitir que nadie alcanzara una base.

, cero carreras.

Pero más que la blanqueada importa quién la construyó.

Pérez tiene 35 años y no pertenece a esa estirpe moderna de pitchers que suben al montículo para lanzar cada pelota a 100 millas.

Ha sobrevivido durante más de una década aprendiendo otra ciencia: mover la bola, cambiar velocidades, inducir contacto, alterar el equilibrio del bateador.

En un equipo cuya ha sido castigada por las , su inesperada estabilidad empieza a adquirir una importancia que nadie habría imaginado al comenzar la temporada.

no consiguió en la el abridor de categoría de que necesitaba.

Mientras sus competidores reforzaban sus arsenales, los llegaban a agosto con , Spencer Schwellenbach y Reynaldo López entre los brazos afectados por.

Esa sigue siendo la de un equipo construido, por lo demás, para jugar hasta finales de.

Ese es precisamente el problema para.

En una serie de siete juegos, los pueden colocar sobre el terreno una maquinaria ofensiva formidable y, si consiguen mantener saludables sus brazos, acompañarla con una capaz de reducir una serie a seis o siete carreras decisivas.

Snell saludable modifica cualquier comparación.

En no hace falta disponer de cinco buenos es.

Hacen falta tres capaces de dominar una alineación dos veces en una semana.

presenta otro desafío.

Los han sido, hasta ahora, el equipo más consistente de la Nacional y ocupan la cima de la.

Pero y Los Ángeles están suficientemente cerca para convertir las próximas semanas en una carrera con premio extraordinario: terminar entre los dos mejores campeones divisionales y evitar la ronda de comodines.

Para los , ese tendría un valor especial.

Un equipo con interrogantes en su necesita todos los días adicionales que pueda conseguir.

La ofensiva, en cambio, inspira menos dudas.

Contra los Mets, rompió un juego sin hits con su y despachó uno de 423 pies para alcanzar los 35, empatando el liderato de las Grandes Ligas.

puede ganar a.

Eso ya se sabía.

Lo nuevo es que empieza a mostrar otra manera de ganarlos.

El caso de merece atención especial.

Tiene apenas y su primera experiencia como abridor en las Grandes Ligas fue brutal.

Ahora, utilizado desde el , el colombiano ofrece algo completamente distinto: velocidad, juventud y la posibilidad de atacar sin administrar el brazo para cinco o seis entradas.

El martes tomó la pelota después de Pérez y retiró perfectamente el séptimo.

Un que fracasó como abridor puede convertirse en en un.

La historia de la está llena de brazos que, liberados de la obligación de recorrer tres veces una alineación, descubrieron que durante tres o seis outs podían lanzar sin reservas.

Si Pérez continúa entregando entradas, si Fuentes consolida su nueva función y si Iglesias permanece firme al final, puede comenzar a acortar los.

Un abridor ya no necesita entregar siete innings.

buenos pueden bastar.

Pero no perdona las hipótesis.

Los tienen que demostrar que sus brazos pueden mantenerse saludables.

deberá demostrar que su magnífica temporada regular puede sobrevivir al formato despiadado de una serie corta.

tiene que resolver quién recibirá la pelota cuando llegue el primer juego de una.

Esa es hoy la distancia que separa a los de ser simplemente uno de los mejores equipos de la Nacional y convertirse en para llegar a la.

El , además, ofrecerá pronto respuestas.

tiene programadas series contra y los en la segunda mitad de agosto, enfrentamientos que servirán no solo para ordenar posiciones, sino para medir directamente las fuerzas que probablemente volverán a encontrarse en.

Los poseen poder, profundidad ofensiva y un que empieza a tomar forma.

Tienen experiencia de y una que les permite mirar hacia delante.

Lo que todavía no tienen completamente definido es lo más valioso cuando las noches se enfrían y cada lanzamiento empieza a pesar el doble: una de.

Por eso la figura inesperada de adquiere semejante.

Quizá dentro de dos meses disponga nuevamente de alguno de sus.

Quizá Pérez continúe desafiando el y la velocidad del béisbol moderno.

Quizá Fuentes termine convertido en una de esas armas que aparecen casi accidentalmente y cambian una serie.

Los pueden tener más nombres.

puede tener más.

Pero tiene algo que en agosto comienza a resultar inquietante para sus rivales: 72 , una ofensiva capaz de decidir un juego con un swing y un cuerpo de lanzadores que, aun remendado por las , acaba de colocar nueve ceros consecutivos en la pizarra.

todavía queda lejos.

Pero ya empieza a parecerse a ..

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