Primer Tiro Cuando los bancos esperan que la tasa de interés de referencia ( Tasa de Política Monetaria , TPM, en el caso domestico) aumente, hacen todo el esfuerzo posible por captar recursos a las tasas actuales.
En una situación normal, las tasas de los plazos largos son mayores que los cortos, lo cual se denomina estructura temporal de tasa de interés o curva de rendimiento.
Las evidencias empíricas disponibles, y el comportamiento reciente de la estructura temporal de las tasas pasivas en la República Dominicana, confirman que el mercado financiero internalizó y continua internalizando una expectativa claramente sesgada al alza para la TPM, elevando las tasas pasivas y prefiriendo pagar un poco mas hoy para fijar el costo de las captaciones antes de verse obligados a buscar recursos a un costo mayor en el mercado interbancario o en los medianos y grandes depositantes, lo que ocurriría después de que el Banco Central formalice el esperado aumento de la TPM.
Segundo Tiro Aunque la TPM se mantiene fija desde el mes de noviembre del año pasado, entre diciembre y febrero del año en curso (antes del inicio del choque externo negativo), la tasa pasiva promedio preferencial (la que se paga a los inversionistas y grandes depositantes) fue de 8.23%, subiendo significativamente a un promedio de 9.10% durante el periodo marzo/mayo, y subiendo aún más, hasta 9.37% durante los primeros cuatro días laborables del cursante mes.
La tasa interbancaria promedio (a la que se prestan los bancos entre sí, y la que mejor refleja el costo de la obtención de liquidez a corto plazo) fue de 7.08% durante el periodo diciembre/febrero, subiendo a 8.29% durante los meses marzo/mayo.
El hecho de que los incrementos anteriores se hayan registrados sin que simultáneamente se produjeran contracciones en los agregados monetarios fundamentales (en vez de disminuir, entre marzo y mayo la emisión monetaria restringida aumentó en un 2.2%, mientras que la ampliada lo hizo en 0.9%), constituye una prueba robusta de que el incremento en las tasas pasivas y el cambio en la curva de rendimiento responden exclusivamente a las expectativas del incremento esperado en la TPM.
Tercer Tiro Hasta febrero, la tasa de interés pasiva se había mantenido relativamente estable, pero el tipo de cambio promedio se había apreciado un 2.3% con relación al promedio de diciembre del año pasado.
En el mes de mayo recién transcurrido dicha apreciación se disparó a un 6.6%, coincidiendo dicho evento con la rápida aceleración de la tasa de interés pagada a los inversionistas y los grandes depositantes.
Con una inflación también acelerándose, luce completamente plausible la hipótesis de que, sin el aumento de la tasa de interés pasiva, la apreciación cambiaria no se habría elevado hasta los niveles actuales, pues los inversionistas y grandes depositantes habrían aumentado sus inversiones en dólares.
Si el aumento de la tasa de la pasiva no aceleró la apreciación, al menos hizo compatible el comportamiento de la tasa de cambio con el de la tasa de interés.
Con la anticipación del aumento de la TPM, los bancos están aplicando los criterios convencionales de gestión de riesgos de tasa de interés, pero si dicho aumento no se inicia en los próximos días, quizás no se pueda decir lo mismo de la gestión de riesgos de la política monetaria.
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